¿Es la COVID-19 una oportunidad para el resurgir de blockchain? (y 2)

En la primera parte de este artículo hablaba sobre qué son las tecnologías blockchain y qué beneficios aportan. En esta segunda parte hablaré del declive de blockchain, y sobre cómo (en mi humilde opinión) la COVID-19 puede suponer una oportunidad para resurgir de sus cenizas.

Blockchain y el abismo de la desilusión

La consultora Gartner publica su famoso ciclo de expectativas desmedidas (Hype Cycle) como una representación gráfica de la madurez, adopción y aplicación comercial de una tecnología específica. Según este ciclo, las expectativas en una nueva tecnología crecen desde el momento de su lanzamiento hasta alcanzar el llamado pico de las expectativas infladas (o sobredimensionadas, como guste a cada uno traducir), para empezar una rápida caída hacia el abismo de la desilusión. Una vez que tocan fondo, empiezan a recuperarse y las expectativas vuelven a subir, pero de manera moderada y realista hasta alcanzar unas expectativas estables.

La siguiente figura muestra el Hype Cycle de 2018. Como se puede ver en la misma, blockchain anda en caída libre hacia el abismo de la desilusión y se prevé que alcance la meseta de la productividad en entre 5 y 10 años (es decir, del 2023 – 2028). En el Hype Cycle de 2019, ni aparece.

Fuente: https://www.gartner.com/smarterwithgartner/5-trends-emerge-in-gartner-hype-cycle-for-emerging-technologies-2018

Uno puede creerse o no los vaticinios de Gartner (siempre que partamos de la base de que sus opiniones están mejor fundadas que las de muchos «cuñaos tuiteros») pero el dato anterior no deja de ser elocuente.

Errare humanum est (y querer escurrir el bulto, también)

En las varias charlas que he impartido sobre blockchain me encuentro sistemáticamente con las mismas cuestiones. Si, como decía en la primera parte de este artículo, blockchain aporta descentralización, anonimato e inviolabilidad/inmutabilidad de sus registros, parece ser que no sabemos valorarlos en su justa (o injusta) medida:

Que alguien le cuente al Lazarillo de Tormes que en blockchain no se pueden modificar los registros previos, que todo serán risas

Con todo, es la inviolabilidad de la cadena de bloques lo que provoca mayores recelos. La imposibilidad de alterar los registros pasados de la cadena de bloques (con sus excepciones, que las hay), que es justamente una de las fortalezas de blockchain, hace que la gente huya de ella como de la peste. Sea por pragmatismo o picaresca, registrar datos en una cadena de bloques (ej. los parámetros de calidad de unos productos entregados al cliente) y luego no poder modificarlos a nuestra necesidad/voluntad sin que nadie se entere… parece que no mola. ¿La internet de la confianza, decíamos?

Blockchain y COVID-19

Y ahora que he medio matado a blockchain, y antes de que me empiecen a lloverme haters y trolls por ello, la resucitaré cual ave Fénix de sus cenizas. Los agradecimientos, a la crisis de la COVID-19. Seguiré el mismo esquema que para el artículo anterior.

Descentralización

Como dije en la primera parte de este artículo, gigantes como Airbnb están sufriendo, y mucho, con la crisis de la COVID-19. Por contra, las redes colaborativas para fabricar material sanitario (respiradores, equipos de protección individual, …), que funcionan de manera totalmente autónoma y descentralizada, pueden servir como revulsivo hacia modelos descentralizados de gestión. Y aunque en estas organizaciones el factor humano es fundamental, quién sabe si podrían abrir la puerta a las denominadas Organizaciones Autónomas Descentralizadas (o DAO, por sus siglas en inglés).

Privacidad

¿Cómo compaginar privacidad con el interés que tienen nuestros datos para rastrear los casos de COVID-19 (trazabilidad), en base a los contactos de las personas infectadas? ¿Cómo puede ayudar nuestro historial clínico a la industria farmacéutica para desarrollar una vacuna? ¿Qué debe primar, privacidad o interés general?

Ya antes del COVID-19 existían numerosas investigaciones e iniciativas para gestionar nuestros datos clínicos, de manera segura pero al mismo tiempo útil para los usos que autoricemos (ver, por ejemplo, este artículo). Y blockchain puede ser una tecnología habilitadora de estas soluciones.

Complejidad

La COVID-19 ha tenido efectos devastadores en la economía. Los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) están a la orden del día, y la percepción de ayudas económicas a personas sin recursos obligan a meterse en una maraña burocrática y administrativa que asusta. De la renta básica (mínima) vital, ni hablamos.

Desde el punto de vista del ciudadano, las cosas deberían ser realmente sencillas. Seamos ingenuos y pensemos que el ovillo burocrático no es intencionado para desanimar a los beneficiarios. La solución parece sencilla: si cumplo A, B, C, … entonces percibo X. Un caso de libro de smart contracts.

¿Tienen las administraciones nuestra información personal como para automatizar estas situaciones? Probablemente no. Y si así fuera, ¿sería bueno, en aras de la transparencia, que estas decisiones se ejecutaran mediante aplicaciones descentralizadas y mediante contratos inteligentes, para que no desconfiemos del ordenador del ministerio de turno? La tecnología permite que estos trámites sean automáticos, o resolubles en cuestión de minutos. La voluntad de las administraciones puede ser otra. Ahí dejo la reflexión.

Fricciones en la cadena de valor

La escasez de material médico y de protección ha llevado a las administraciones a adquirir productos en mercados internacionales que, dicho suavemente, no han sido de mucha confianza.

La tecnología blockchain se está proponiendo para crear marketplaces. Plataformas como OpenBazaar permiten compraventas entre particulares de manera segura y sin intermediarios (¡descentralizada!). ¿Marketplaces verticalizados con mecanismos de reputación fiables que minimicen el fraude y el engaño? Podría ser.

Trazabilidad

Como ya he comentado en el apartado de privacidad, una de las necesidades obvias en el caso de pandemias como la COVID-19 es la implementación de mecanismos de trazabilidad que permitan identificar población de riesgo (por haber estado en contacto con pacientes diagnosticados). Existen soluciones tecnológicas más o menos respetuosas con la privacidad, pero las tecnologías blockchain tienen bastante que decir al respecto.

Lucha contra el fraude

Ya hemos mencionado antes el fraude en procesos de adquisición de material médico. También hemos comentado las posibilidades que ofrece la tecnología para establecer si se cumplen o no los requisitos para percibir ayudas económicas o beneficios del tipo que sea. Cuando se descubra la vacuna, habrá que estar vigilantes para no ser víctimas del comercio ilegal de medicamentos (que puede tener consecuencias nefastas para nuestra salud). Todo aplicaciones más o menos típicas de las cadenas de bloques.

Más relacionado con la transparencia que con el fraude, pero la necesidad de informar a la ciudadanía de manera veraz sobre las cifras de infectados, nuevos casos y muertes está también en el deber de las administraciones. Una tecnología que no te permite actualizar los registros del pasado puede evitar tentaciones a algunos.

Soporte regulatorio

La pandemia está creando un continuos cambios regulatorios. No basta con legislar, sino que hay que hacer cumplir esas normas. Al igual que ocurría con el ejemplo de la industria del cannabis para uso terapéutico, blockchain podría proporcionar las garantías de vigilancia suficientes para cambios regulatorios que ahora mismo me resultan difíciles de imaginar.

Blockchain ha muerto. ¡Viva blockchain!

En estos dos artículos he intentado dar una visión sencilla de para qué sirve blockchain. Mi visión personal sobre la adopción de esta tecnología no es demasiado optimista. Creo que existen casos de uso en la empresa donde puede estar justificado, y de los que sepamos en los próximos años. Su adopción masiva en la sociedad la veo más complicada. Si, como hemos visto, blockchain aporta descentralización, anonimato e inmutabilidad de los registros y, como humanos, no deseamos tales cosas, la adopción nunca va a llegar (o lo hará muy tímidamente).

He hecho aquí un ejercicio de brainstorming conmigo mismo para imaginar cómo blockchain podría ser el habilitador tecnológico de muchas necesidades surgidas a raíz de la crisis de la COVID-19. Las barreras de adopción siguen siendo las mismas, pero con la crisis le hemos visto las orejas al lobo, y la opinión de algunos agentes clave puede cambiar. Por supuesto todas son completamente discutibles, y os animo a dejar vuestros comentarios más abajo, en esta misma página, o en redes sociales.

¡Gracias por leerme y aportar!

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