Historias de Innovación: El mejor papel de Hedy Lamarr

La vida de Hedy Lamarr parece en sí misma una película de Hollywood. La llamada “mujer más hermosa de las películas” fue también una de las mentes más brillantes del siglo XX. Femme fatal de la industria cinematográfica y un auténtico genio que cambió el mundo, pues ideó la tecnología que serviría de base a las comunicaciones inalámbricas y las redes wifi. Su mejor papel.

Este artículo se publicó originalmente en el suplemento de Ciencia y Tecnología Tercer Milenio de Heraldo de Aragón (aquí el enlace). Podéis ver también dos citas de Hedy Lamarr que descubrí preparando este artículo en este otro post.

El mejor papel de Hedy Lamarr

La llamada “mujer más hermosa de las películas” fue también una de las mentes más brillantes del siglo XX. Una vida fascinante, no exenta de polémicas y altibajos. Una “femme fatal” de la industria cinematográfica, sí, pero también un auténtico genio que cambió el mundo, ideando la tecnología que serviría de base a las comunicaciones inalámbricas y las redes wifi. Una mujer cuyo “papel” en nuestra sociedad, más allá del de Hollywood, merece ser conocido y reivindicado.

De Hedwig Eva Maria Kiesler a Hedy Lamarr

Hedwig Eva Maria Kiesler nació en Viena en 1914, en el seno de una familia de origen judío. Desde pequeña destacó por sus capacidades intelectuales, comenzando a estudiar ingeniería a la temprana edad de 16 años. Sin embargo su verdadera pasión era el cine y, al cabo de tres años, dejó los estudios para empezar una carrera como actriz en teatro y cine.

En 1933 se estrena la película Éxtasis, que la llevaría a la fama por ser la primera vez que una actriz aparecía en una escena desnuda (en una película comercial). Al parecer, Hedwig fue engañada por el director, al usar teleobjetivos para grabar primeros planos sin su consentimiento. La película cosechó premios internacionales y le dio fama mundial.

Sin embargo, ese mismo año conoce y se casa (probablemente por rebeldía) con Friedrich Mandl, un adinerado hombre de negocios vinculado a Hitler. El matrimonio, en palabras de la propia Hedy, fue una esclavitud.

Mandl era tremendamente celoso. Le prohibió continuar con su carrera de actriz e intentó hacerse con todas las copias de Éxtasis. La tenía retenida y sólo la usaba para acompañarla a reuniones “como mujer florero”. Mandl fabricaba municiones y vendía armas a Hitler y Musolini. Hedy, de origen judío, se reveló contra esta situación. Aprovechó su reclusión para retomar sus estudios de ingeniería y sonsacar información confidencial sobre armamento a los contactos de su marido, información que pasaría al gobierno de EEUU.

Cuatro años más tarde, en 1937, consiguió huir de su marido (en una historia con tintes de película de acción) y llegar a Hollywood. Ahí adoptaría el nombre de Hedy Lamarr. A lo largo de su vida, Lamarr participó en 30 películas, protagonizando algunas tan famosas como Sansón y Dalila.

El Sistema de Comunicaciones Secreto

Hedy Lamarr quiso luchar contra el régimen de Hitler. Ya durante su matrimonio con Mandl empezó a trabajar en sistemas de comunicaciones seguros. Creía que disponer de torpedos teledirigidos podía ayudar significativamente a inclinar la Segunda Guerra Mundial del lado aliado. Sin embargo no existía un sistema de comunicaciones seguro que impidiera al enemigo localizar y bloquear el torpedo, no digamos redirigirlo en su propio beneficio.

Lamarr conoció a un compositor, George Antheil, que estaba experimentado con emisiones de radiofrecuencia con las que podía hacer sonar varios pianos a la vez, y autor del famoso Ballet Mecánico. Sus conocimientos sobre armamento y los experimentos de Antheil les llevaron en 1942 a descubrir y patentar el Sistema de Comunicaciones Secreto, que permitiría el guiado seguro de torpedos submarinos. Se trataba de un sistema mecánico, similar a los rodillos perforados de las pianolas, que permitía saltar continuamente entre 88 frecuencias, para evitar la detección y bloqueo de la señal por el enemigo.

Lamarr y Antheil cedieron gratuitamente la patente al gobierno americano quien, sin embargo, no se pudo llevar a la práctica hasta 1957, gracias al desarrollo de la electrónica y los transistores. Dicho sistema forma parte de un grupo de soluciones en telecomunicación denominado sistemas de espectro expandido que se utilizan en las comunicaciones inalámbricas, en las redes wifi y las comunicaciones con móviles.

Pese a ser más conocida como actriz, en 1998 la Electronic Frontier Foundation concedió a Lamarr y Antheil el Premio Pionero de ese año, reconociendo su contribución fundamental en el desarrollo de las comunicaciones.

Lamarr murió en el año 2000. Su brillante trayectoria artística en Hollywood, y los estereotipos sociales, han relegado injustamente su genio intelectual a un segundo plano. Un genio que, como el de otras muchas mujeres, merece ser reconocido y divulgado.

Lecciones aprendidas

  • El momento. Una buena idea no siempre se puede llevar a la práctica en el momento en que se descubre. La invención de Lamarr y Antheil necesitó de la evolución de la electrónica, y las comunicaciones civiles, para llegar al mercado.
  • Serendipia. Lamarr era actriz. Antheil era pianista, compositor y un ‘enfant terrible’ de la música. Una inesperada combinación de talentos que cambiaría la historia de las telecomunicaciones.
  • El papel de la mujer. Las mujeres han tenido y tienen un difícil papel en la historia. Pese a los intentos de Lamarr de contribuir con su tecnología a vencer al fascismo, el Gobierno de EE. UU. la ‘usó’ para recaudar fondos para la guerra (por cada 25.000 dólares se ‘conseguía’ un beso de la actriz; recaudó 7 millones de dólares en una sola noche).
  • Esperanza y curiosidad. El 9 de noviembre, fecha del nacimiento de Lamarr, se celebra en su honor el Día del Inventor. En sus propias palabras
La esperanza y la curiosidad sobre el futuro son las mejores garantías. Lo desconocido siempre fue atractivo para mí, y todavía lo es. (Hedy Lamarr)Haz click para twittear
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