Historias de Innovación: Eduardo Barreiros, el Henry Ford español

En los años 20 del siglo pasado un niño queda prendado al ver un camión de juguete con el que juegan otros en la calle. Hasta tal punto es la emoción del pequeño Eduardo que esos otros niños se lo regalan. Años más tarde Eduardo Barreiros será un exitoso empresario de transporte de pasajeros, reconocido como uno de los seis industriales más influyente de Europa en los años 60. Inventará y patentará el proceso para convertir motores gasolina a diésel. Se codeará con Franco … y con Fidel Castro. Disfrutará de las mieles del éxito. Pero también las hieles de la envidia y la más absoluta falta de visión industrial del país que le vio nacer.

Un asombroso talento para los motores

Eduardo Barreiros nace en 1919 en un pueblo de la provincia de Orense (España). Tras una breve estancia en Canarias, por motivos laborales familiares, volvió a Galicia donde su padre fundó una empresa de transporte de pasajeros en autobús. A los 12 años Eduardo dejó los estudios y empezó a trabajar en la empresa de su padre, tanto de revisor como en el mantenimiento de los motores de los autobuses. Poco después entró a trabajar como aprendiz de mecánico en un taller de motores de combustión.

Durante la Guerra Civil española, Eduardo Barreiros se ofreció a las autoridades militares gallegas para transportar tropas nacionales al frente. Terminada la guerra amplió la flota de autobuses y emprendió su primer negocio: la compraventa y restauración de vehículos y sus componentes. Sirva como ejemplo que compró una moto por 600 pesetas, la arregló y vendió posteriormente por 3000 pesetas.

Eduardo Barreiros no sólo tenía un talento especial para la ingeniería, sino también para las oportunidades de negocio.Haz click para twittear

En 1945 vendió el negocio de la línea de autobuses y fundó BECOSA, empresa dedicada a la realización de obras públicas. La estrategia de construir sus propias máquinas le hizo ser altamente competitivo y eficiente, resultando ganador de importantes concursos públicos como la ampliación del puerto de Castellón.

Transformando motores de gasolina en diésel

El elevado coste de la gasolina tras la guerra hizo que se favorecieran sistemas alternativos, como el motor diésel (inventado en 1900). En 1949 Eduardo Barreiros ideó y patentó un sistema para transformar los motores gasolina en diésel. En 1951 fundó una empresa dedicada a ello: en un solo año se transformaron alrededor de 700 motores en España.

Barreiros, adelante, adelante

Más allá de apostar por la transformación, Eduardo Barreiros planteó la construcción de sus propios motores diésel para camiones y turismos. En 1954 fundó Barreiros Diésel, S.A. y trató de obtener la licencia de fabricación. Sin embargo se topó con la oposición del Instituto Nacional de Industria (INI), quien favoreció las opciones de las empresas SEAT y PEGASO. Y eso que, tras ganar un concurso para fabricar y proveer camiones al ejército portugués, consiguió hacer una demostración a Francisco Franco, quien pronunciaría la famosa frase “Barreiros, adelante, adelante”. Sin embargo todos sus esfuerzos para vencer la oposición del INI fueron estériles.

En 1962 Barreiros Diésel se transformó en Barreiros-Chrysler tras un acuerdo con el gigante automovilístico americano, llegando a fabricar modelos tan emblemáticos como el Dodge 3700 . La empresa terminó desapareciendo en 1967. Barreiros percibió una fuerte suma de dinero por ello, pero firmó un acuerdo que le impedía vincularse con la fabricación de motores y vehículos durante diez años. En ese tiempo, Barreiros fundará exitosas empresas agrícolas y ganaderas (PUVASA) y de la minería, entre otras.

De Franco … ¡a Fidel Castro!

Concluido el periodo del acuerdo, en 1980 creó la empresa DIMISA (Diésel Motores Industrias S.A.), con la que ganó un concurso internacional para transformar la industria automovilística de la Cuba de Fidel Castro, país al que se trasladó a vivir. Si bien no consiguió todos los objetivos inicialmente establecidos (por la caída del comunismo) sí tuvo un impacto significativo. Recibió el reconocimiento a su labor al ser proclamado Doctor Honoris Causa por la Universidad de La Habana.

Quien en 1964 fuera reconocido como uno de los seis industriales más importantes de Europa por la revista The New York Times, y denominado “El Rey Midas español” por Business Week, falleció en Cuba en 1992 cuando planeaba iniciar una nueva aventura empresarial en Angola. Su legado sigue hoy vivo gracias a la Fundación Eduardo Barreiros.


Artículo originariamente publicado en el suplemento de ciencia y tecnología Tercer Milenio de Heraldo de Aragón. Puedes ver el artículo original aquí, y todas mis contribuciones al suplemento en este otro enlace.

Fotografía de cabecera:  Originariamente subida a Flickr by Spanish Coches en https://www.flickr.com/photos/39302751@N06/8547991521 bajo licencia cc-by-2.0. Algunos derechos reservados.

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3 comentarios

  1. Hola Ángel

    Una de las habilidades que tiene que tener un emprendedor es la de la flexibilidad. Sobre todo, en tiempos donde la libertad está poco asegurada. Trabajar con Franco y Castro es una buena prueba de flexibilidad.

    Un abrazo

    1. ¡Efectivamente, #Jerby!

      Al decir que iba a escribir sobre Barreiros, alguien cercano a mí se refirió a él como falangista … hasta que le dije lo de Cuba (que no sabía).

      El negocio es el negocio, y la capacidad de adaptarte a tus clientes …

      ¡Gracias por comentar!
      8)

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