LinkedIn Gracias Contactos

LinkedIn: ¡Linked 1000!

Hace una semana rebasé la frontera (¿psicológica?) de los 1000 contactos en LinkedIn. En otras redes sociales, como Twitter, parece que uno se obsesiona más con el número de gente que te sigue (al menos en mi caso). Sea como fuere, esta vez LinkedIn no ha jugado con mi vanidad, notificándomelo de alguna manera, sino que ya me encargo yo mismo de escribir sobre esto 🙂

Una vez alguien me dijo que uso LinkedIn como “en la era preindustrial”. Puede ser, no digo que no, ni que le esté sacando a LinkedIn todo el partido que podría. Pero puedo asegurar que los objetivos que me he planteado con esta red se están cumpliendo. Y con creces.

LinkedIn 1000 contactos

 

 

¿Importa el número de seguidores?

Personalmente opino que no. No es relevante. Salvo, por supuesto, para determinados usos profesionales, como reclutamiento. Mentiría si dijese que conozco personalmente a todos mis contactos, o incluso que he cruzado algún mensaje en las redes con ellos. En casos como el mío, lo importante es tener un número de amigos (amigos, sí) que te aportan realmente valor en la red. Y, si aplicamos el principio de Pareto, gracias a 200 de mis contactos consigo el 80% de los beneficios personales y profesionales que me ofrece LinkedIn. Visto así, no está mal.

LinkedIn y las personas

Junto con Twitter, es la red social que más beneficios personales y profesionales me aporta, tanto tangibles como intangibles. Ya sabéis que en este blog hablo de Innovación, Estrategia y Gestión, por y para Personas. Y, al margen de una fuente inagotable de noticias, referencias e ideas, LinkedIn me permite precisamente eso: relacionarme con personas. No siempre, como decía antes, una relación personal, cara a cara. Pero sí las suficientes.

Vaya por delante que acepto casi cualquier petición de contacto (algunas sí he rechazado). No sé si soy o no un LION (LinkedIn Open Networker). Al aceptar invitaciones lo hago por la posibilidad de conocer gente, gente que me aporte cosas interesantes. Por ejemplo, recientemente me han solicitado contacto un par de personas con unos blogs más que recomendables, y que sigo ya con interés. Comparto sus artículos, comentamos, comparten y comentan los míos … Y, por supuesto, de temática y filosofía afines a los míos.

Dar sin esperar recibir

Cuando uno empieza a usar una red social, o inicia cualquier actividad como unirse a una asociación, espera conseguir una serie de objetivos. Salvo que se trate de una ONG, en el que el fin que (se supone) que se persigue es ayudar a los demás. No diré, ni mucho menos, que el uso de LinkedIn sea un acto altruista. Pero sí tiene una componente de ello.

Pedir ayuda en LinkedIn

Recibo bastantes peticiones, vía LinkedIn, de gente que me pide que revise libros y productos, escriba un artículo en El Miracielos sobre algún proyecto (start-up), asesore sobre una idea, me envía su CV o pide poner en contacto con un tercero.

En algún caso, como el de la empresa Arexla, han tenido el detalle de añadirme al Advisory Board de la misma. Lo que no sé si sabe Pablo Abad, CEO de Arexla y con quien me une una amistad de muchos años, es que con la confianza depositada, las cervezas y, sobre todo, las conversaciones que hemos mantenido, me considero suficientemente reconocido (aunque les agradezco un montón el haberme incluido). Pero la mayoría de las veces las peticiones vienen de gente a la que no tengo el gusto personal de conocer. Sirva también como ejemplo el caso de la start-up MOYUPI, de la que ya hablé en otro artículo.

Vaya por delante que no me dedico profesionalmente a eso. El asesorar a empresas es un trabajo muy serio, complicado y que requiere mucha dedicación (y ya hay muchos y muy buenos profesionales dedicados a ellos). Simplemente trato de ayudar en la medida de mis posibilidades: dar pistas, ideas, poner en contacto a la gente. Sin esperar nada a cambio. Simplemente unas palabras de agradecimiento.

Será el Karma 2.0 🙂 pero el caso es que me he encontrado la misma predisposición al revés. Cuando quiero contactar con alguien, solicitar una reunión, pedir una contribución a El Miracielos, o pedir una opinión sobre cualquier tema, he de reconocer que el trato que he recibido de quienes he contactado ha ido mucho más allá de mis expectativas iniciales. Y esa reciprocidad no ha venido de quienes yo había ayudado. Es decir, no es porque se hayan sentido obligados de alguna manera a corresponderme. El bendito Karma.

La gente es buena. La gente colabora, ayuda, participa, aconseja. Siempre y cuando no haya un abuso o una ética dudosa detrás. En el fondo todo esto consiste en tener una marca personal: no podría tratar con todos mis contactos, ni aún con 200, estando como están dispersos por medio mundo. Pero los conozco por lo que escriben, por lo que comparten, por lo que comentan. Por los mensajes que intercambiamos. Si pido algo, sé quién me va a atender, y quién (legítimamente) ignorará mi petición de ayuda porque no hemos tenido un trato virtual para conocernos.

Por eso, cuando tienes una experiencia negativa duele doblemente. Porque tenerlas, las he tenido. Pocas, afortunadamente.

LinkedIn y GMV

Me siento muy orgulloso de lucir la camiseta de GMV, la empresa para la que trabajo. Suelo compartir las actualizaciones que publican mis compañeros de Marketing y Comunicación. Mi papel en la empresa no es ese. Pero, además de ser un GMVita convencido, la empresa publica numerosas ofertas de empleo que ayudo (insisto, al margen de mis obligaciones en el trabajo) a difundir. Para quien pueda estar interesado.

Y no solo eso. Incluso, egoístamente hablando,si la empresa crece, yo crezco. A mayor difusión de lo que hacemos, mayor crecimiento. Sota, caballo y rey. Y no soy el único que hace esto, en GMV u otras empresas.

Y aquí también he tenido otra perla para mi vanidad. Hace unas semanas me incluyeron como empleado destacado en la página de LinkedIn de GMV. En la imagen inferior, junto a mi compañera Irma Rodríguez, también destacada en LinkedIn (¡y una magnífica profesional y compañera!).

Empleado destacado GMV LinkedIn¡Mil y pico gracias!

LinkedIn es un escaparate perfecto para el blog. Un porcentaje muy alto de las visitas que recibo vienen precisamente desde LinkedIn. Sin embargo no ese plus de visitas el que me compensa. Estoy y sigo en LinkedIn para relacionarme con personas: para poder aprender de ellas, relacionarme y ayudar, en la medida de mis posibilidades.

Por eso no puedo más que agradeceros a todos los que ya estáis en contacto conmigo todo lo que me habéis aportado estos años. Y, por supuesto, invitaros a contactar a todos aquellos que creáis que os puedo aportar.

¡Mil y pico gracias!

LinkedIn Gracias Contactos
Imagen de woodleywonderworks (https://flic.kr/p/8fzSdE). Algunos derechos reservados

14s comentarios

    1. ¡Muy interesante, #Jerby! Habría que ver hasta qué punto aplica a las relaciones en las redes sociales, si es que aplica en algo. Sospecho que, igual que tenemos leyes físicas distintas a diferentes escalas (no es lo mismo la física atómica que la mecánica clásica), con esto puede suceder algo parecido.

      Parece ser que LinkedIn permite hasta 30 000 contactos :O Yo personalmente me doy por satisfecho con mis 200 del amigo Pareto 🙂

      ¡Gracias por aportar!
      8)

  1. Si, la gente es buena, colabora, participa….yo pienso igual….y menos mal, aunque hay algún despistado por ahí

    Muchas gracias a ti, me gusta tu blog, se aprende mucho por aquí, y a través de este sitio he conocido otros también muy aconsejables y que también sigo

    Ana

    1. Muchas gracias por tus palabras Ana. Me alegra saber que aprendes y conoces a otros blogueros gracias a El Miracielos.

      En general, me he encontrado que si eres honesto en tus planteamientos, la gente responde. Me he llevado algún fiasco con gente de renombre, que participa muy activamente en LinkedIn y Twitter, pero luego es incapaz de contestar ni un “No puedo, lo siento” (o no me interesa, o…) ante una petición de ayuda. Las redes tienen una componente narcisista nada despreciable (y muy acentuada en algunos casos).

      ¡Muchas gracias por aportar!
      8)

  2. Hola Ángel,

    tanta red social llega un momento que se vuelve uno loco. Me parece que a Linkedin algunos no le pillamos el tranquillo. Las otras redes sociales tienen usos profesionales y también un toque personal. Pero Linkedin, al ser todo profesional, pues yo al menos no sé bien cómo actuar. Me gustaría tener un manual de pasos a seguir, a ver cómo es la experiencia.

    Enhorabuena por tantos contactos y tu experiencia con ellos. Por mi experiencia, en general, me parece que la gente se queda muy en las palabras. Igual soy muy exigente, pero también lo soy conmigo misma. Creo también que la gente que usa bastante Linkedin suele buscar mucho los perfiles como el tuyo.

    Un abrazo 🙂

    Un abrazo 🙂

    1. ¡Gracias Carol!

      LinkedIn es un caso claro de éxito de red social, tanto por su crecimiento como por su rentabilidad. La gente está dispuesta a pagar (¡no es mi caso, de momento!) porque obtiene un beneficio personal o empresarial. Es una inversión.

      Quiero con esto decir que, como red, funciona y tiene muchas ventajas. Hay mucho gurú por ahí que ofrece consultoría para mejorar tu imagen en LinkedIn (como digo en el artículo, hubo uno que hasta se permitió insultarme con tal de venderme sus servicios).

      Uso LinkedIn para muchas cosas. Es parte de mi agenda de contactos. Suelo solicitar amistad cuando me reuno con alguien (antes incluso, para conocer mejor a la persona y su bagaje profesional). No me considero un experto en su uso como para escribir un post mínimamente coherente. Pero mis motivos para estar son lo que expongo en este post.

      Como matizo en el comentario de Ana, en general mi experiencia es muy buena, pero me he encontrado de todo. El supuesto gurú que me contactó para ofrecerme sus servicios, me eliminó como contacto al no comprarle la consultoría. Así, como te lo cuento.

      ¡Gracias por aportar!
      8)

    1. 😀 😀

      LinkedIn es una herramienta más. Tremendamente potente, pero una más. Te facilta cosas que, de otro modo, llevarían más esfuerzo. Al mismo tiempo, tiene sus contras, como la despersonalización.

      Se aprende a usarla con el tiempo, y hay muchos y muy buenos artículos por ahí con innumerables consejos.

      Y hay mucha paranoia también a su alrededor.

      Primero los objetivos. Después, las herramientas.

      ¡Gracias por aportar!
      8)

  3. Hola Ángel:

    Yo hace tiempo que me quede en que tenía mas de 500. Después de ver tu email me he asomado a ver cuantos contactos tengo y resulta que son 1000 + 22. Me gusta!!! Por supuesto que no estoy con todos activamente, pero si están es porque en algún momento ha habido algún motivo interesante, ya sea por mi parte o por la de ellos.

    Personalmente es la red que más utilizo profesionalmente. Uno de los temas que a mi me ha ayudado mucho, sobre todo en mi época de emprendedora en el País Vasco, es que no asistía a ninguna reunión o evento profesional si antes no informarme “Quién es quién”. 16 años trabajando en Madrid y el hecho de que volviese a mi tierra en plena crisis, hizo que tuviese que apoyarme en una herramienta como esta para posicionarme profesionalmente. En mi caso he recibido mucho de linkedIn,

    Se que hay personas que engordan y adornan mucho su perfil de Lindkelin, pero eso a mi no me importa. Creo que es un problema de ellos, es más, si a ellos les sirve, perfecto. Lo dicho, a mi no me molesta ya que me agarro al dicho español de que “Se coge antes a un mentiroso que a un cojo”. Y algún que otro “mentirosillo” he visto alguna vez, pero son minoría.

    Lo que a mi si me dice mucho de la gente con carreras brillantes o de ponentes de renombre que no aparecen por este medio. Me dice que siguen en el mundo networking 1.0 (me escuchas, yo soy …) y esto es bueno saberlo para actuar en consonancia a su elección.

    Personalmente y profesionalmente conecto mucho más con personas 2.0 (colaborativas e interconectadas).

    Que decir que las personas 3.0 de fácil accesibilidad son con las que mayor afinidad tengo siempre. Para muestra, un botón, por ejemplo tú.

    Felicidades Ángel por ser tan detallista siempre y trabajar fenomenalmente el mundo 3.0.

    Seguimos en contacto!!! Virtualmente y a ver si coincidimos en algún que otro “sarao” más.

    1. ¡Gracias Ana!

      Mi blog, como el de otros muchos, tiene un enlace a mi perfil en LinkedIn. Cualquiera puede ver mi perfil y solicitar contacto. Soy consciente de que mucha gente llega a ese perfil vía el blog. Mi decisión (que no tiene por qué ser la mejor del mundo, pero es lo que decidí en su día) es aceptar las invitaciones, salvo que sean claros abusos (empresas que nada tienen que ver con lo mío y cuyo fin es únicamente publicitarse y ampliar su red).

      A mí, al volver a Zaragoza, me está pasando algo parecido. Estoy retomando el contacto con gente que conocía, reuniéndome con personas que solo conocía virtualmente (para charlar un rato, tomar una cerveza, …) y también por motivos profesionales. Y, como comento en la entrada, los contactos profesionales que funcionan son aquellos en los que ha habido algún tipo de relación previa, virtual o cara a cara. El resto, es artificial y a mí mismo me resulta violento contactar “en frío” (a veces toca, por supuesto).

      Me quedo con tu descripción del networking 1.0, 2.0 y 3.0. Y me alegra que me veas, (contigo, por supuesto) en el 3.0.

      A ver si coincidimos en algún sarao 🙂

      ¡Gracias por aportar!
      8)

  4. Hola Angel, fuera de tiempo pero encontré interesante este foro. Es verdad lo que comenta usted en un párrafo anterior: personas narcisistas, incapaces de reconocer errores, disculparse y/o decir no. Recientemente tuve una propuesta de trabajo de uno de estos “gurús”. Iba a aceptarla y él jamás volvió a dar la cara. Linkedin puede tener de todo, y uno puede aceptar de todo (aunque en estricto rigor, se debería aceptar a aquellos que pueden ayudarnos a crecer profesionalmente). Pero a fantoches como los que hemos hablado, yo elimino. Si no hay cortesía (norma básica), entonces no hay para qué. Saludos.

    1. ¡Muchas gracias Verónica!

      Nunca es tarde para aportar en una conversación 🙂 De hecho no limito en ninguno de los posts de este blog la posibilidad de hacer comentarios, pase el tiempo que pase.

      Efectivamente, LinkedIn tiene su lado oscuro: gente que se aprovecha de la potencia que da la red para usos poco éticos (al menos respecto a mi umbral ético). He visto gente quejándose hasta de otros que usan la red no para contactos profesionales, sino para “otros contactos” 😛

      Creo que,de alguna manera, nos autoregulamos en LinkedIn. Con aquellas personas con las que realmente tenemos contacto, a las que aportamos algo y nos aportan, son las que realmente importan (¿ese 20% del Pareto, quizá un poco exagerado en este caso?) Ya sabes aquello de que “Dios los cría y ellos se juntan” (o, parafraseando un poco, “Dios nos cría y nosotros nos juntamos” 🙂 )

      ¡Mucha suerte y a tu disposición para lo que puedas necesitar! Desde este blog o LinkedIn 😉
      8)

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