Igualdad de género

Mensaje en una botella: La igualdad de género es irrenunciable

Mensaje lanzado al futuro (¡y al presente!) en una botella imaginaria, el día internacional de la mujer trabajadora, sobre la imprescindible igualdad de género. Tengo tres hijos y una hija (ésta melliza de uno de los niños). Por supuesto que los cuatro son distintos entre sí, cada uno con sus propias habilidades y forma de ser. Pero ninguno  es más que otro. A todos los tratamos por igual (salvando las lógicas diferencias por edad). Y sólo espero que la sociedad los trate y considere de igual manera. Ahora y en el futuro.

Me arde el alma al pensar que la niña, por el simple hecho de ser mujer, pueda ser tratada de manera diferente. Que se cruce con algún asno que piense que las mujeres son menos que el resto.

Y que no es cosa de unos pocos descerebrados. Es la sociedad la que tolera (muchas veces desde las urnas) como si le importase una mierda el trato igualitario en todos los sentidos: de carrera profesional, salarial y como personas. Algunos de esos asnos terminan dirigiendo empresas o escalan en política, como algún eurodiputado polaco descerebrado. O incluso dirigiendo países.

La igualdad de género en el futuro

¿Cómo es posible que, habiendo más mujeres universitarias que hombres, el número de ellas ocupando puestos de responsabilidad en empresas sea sensiblemente inferior a la de hombres? ¿Alguien puede explicar con argumentos racionales que se consienta la brecha salaria de género en España? ¿Y la estabilidad del empleo?

¿Podrán la digitalización y robotización acabar con esta lacra, o aumentarán la brecha? Yo creo más bien lo primero. Si ya no hay argumentos, con empleos cada vez más creativos y que requieran de importantes dotes de gestión, capacidad de decisión e inteligencia emocional, ya no quedará ni escusas.

Por supuesto que es un problema de difícil solución, pero que debe ser tratado desde sus orígenes: en la educación, en las aulas. Y en la propia familia.

La seguiré llamando princesa mientras ella quiera. Pero, junto a sus hermanos, los educaremos para sacar lo mejor de ellos, para potenciar sus valores y aptitudes, y ser unas excelentes personas. Y para saber reconocer a los asnos a kilómetros de distancia, defenderse de ellos y ponerlos en su sitio.

Actualización

Comparto este vídeo que me ha pasado una amiga, que viene como anillo al dedo y me parece tremendamente realista, positivo y enriquecedor. Espero que os guste.

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