Cuándo, qué y dónde estudiar TU MBA (o tu TUMBA)

Iba con mis hijos en el coche hace unas semanas y tuvimos que parar en un semáforo. Delante de nosotros estaba un autobús con sus típicos carteles de propaganda. Mi hijo me preguntó: “papá, ¿Por qué en ese cartel pone TUMBA?”. Yo, que ni había reparado en el cartel de marras, no pude más que sonreir. “¡No, cariño, pone TU MBA! Separado”. Le tuve que explicar que un MBA es una cosa que estudian algunos mayores, y asunto (más o menos) zanjado. Recordar aquello de comportarse como un niño … para ser creativo :).

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Creatividad sí, al ver en un simple cartel lo que probablemente ha pasado a la mayoría de adultos, e imagino que al publicista (salvo que nos quisiera mandar algún mensaje subliminal, claro). Y puede que también clarividencia.

Septiembre es el mes de la formación. En el veranos nos planteamos cómo ampliar nuestros conocimientos, desde cursos de unos pocos días hasta enseñanzas regladas como certificaciones, carreras universitarias y máster. Desde luego es una decisión personal, y cualquier decisión depende de las necesidades, expectativas y deseos de cada cual. Dar consejos en este sentido es absurdo, aunque quizá sí convenga recordar algunas preguntas que todo el mundo debería hacerse antes de embarcarse en un proyecto como un máster. Vaya por delante que no soy (ni mucho menos) una autoridad en temas de formación, pero sí tengo dos titulaciones universitarias (Ciencias Físicas y Ciencias Matemáticas) y un máster en Dirección Estratégica y Gestión de la Innovación, por lo que tengo un punto de vista razonablemente autorizado.

El cuándo y el qué

Formarse siempre se bueno. En determinadas profesiones, uno debería estar en continua formación, reciclándose con cursos, certificaciones y, por supuesto, autoaprendizaje. Otra cosa es embarcarse, como decía más arriba, en un máster o carrera universitaria.

El cuándo y el qué estudiar van bastante de la mano. Todo tiene un momento en la vida. Yo empecé a estudiar Ciencias Matemáticas mientras estudiaba Físicas (y, en mi caso, creo que acerté) por tres motivos fundamentales.

  • Estudiaba Física Teórica y pensé que las matemáticas era un buen complemento para mi carrera profesional. Visto con la perspectiva del tiempo, esto fue una excusa, el detonante de ponerme  a estudiar la segunda carrera. Obviamente no es necesario tener la licenciatura de matemáticas para ser un físico teórico (y  a ilustres físicos me remito).
  • Me gustaban las matemáticas. No sé si a raíz de la física, o fue la física la que me permitió aplicar mis conocimientos de matemáticas (el huevo y la gallina). Pero me gustaban, me apasionaban lo suficiente, como para hacer el sobresfuerzo (personal para mí y económico para mis padres, cosa que nunca les podré agradecer lo suficiente).
  • Una vez decidido el estudiar matemáticas opté por simultanear los estudios porque en mi caso particular pensé que me iba a suponer un mayor esfuerzo iniciarlos después de terminar físicas, una vez ya en el mundo laboral.

Además había una componente clara de orgullo personal por tener una segunda licenciatura (ese pequeño o gran Narciso que llevamos todos dentro), que sumó, y mucho, a mi voluntad por seguir estudiando. Un detonante (“lo necesito”), pasión y voluntad. Baste decir que, ya trabajando, empecé una tesis doctoral, que nunca llegué a terminar. No tuve las energías y disponibilidad suficientes como para sacarla adelante.

Sí pude sin embargo dedicar un año de mi vida a obtener el máster en Dirección Estratégica y Gestión de la Innovación. Y una de las claves es que lo estudié en el momento adecuado. Sin los casi 11 años de experiencia profesional que tenía por entonces, estudiar dicho máster hubiera sido totalmente estéril. Para entender lo que se explica en un máster tipo MBA recomiendo sinceramente tener experiencia profesional en el mundo de la empresa. De otro modo no se entenderán el por qué de las cosas, ni se le sacará la esencia a las herramientas y métodos que se explican.

Un día, uno de mis profesores en Físicas, nos dijo una de esas frases para el recuerdo: “Cuando terminéis la carrera no sabréis nada. Solo el oscilador armónico”. Su argumento fue que habíamos estudiado la teoría del oscilador armónico en todos los cursos de la carrera: en primero en Física General; en segundo en Mecánica y Ondas; en tercero en Física Cuántica; en cuarto en Mecánica Cuántica y en quinto curso en Física Nuclear. Una afirmación un tanto radical, y que afortunadamente no se cumplió en su total medida. Pero en el fondo tenía razón: a menos que te hayas tropezado cien veces con el mismo problema, no eres capaz realmente de entender las implicaciones del mismo y las herramientas de las que dispones.

De haber estudiado el máster nada más terminar mis estudios, o con pocos años de bagaje profesional a mis espaldas, los contenidos del máster me hubieran sonado a chino mandarín.

Muchos de los que léeis este blog tenéis la certificación PMP (Project Management Profesional). ¿Os imaginais estudiando el PMP recién salidos de la universidad, aunque fuera de la mejor facultad del mundo? Pues eso. Todo tiene su momento.

El dónde

Oferta para estudiar hay mucha, y no es este el lugar para recomendar unos centros u otros. Sí quiero en cualquier caso destacar la creciente oferta en formación on-line. Hay de todo, desde cursos de universidades prestigiosas como la de Stanford, Coursera. El máster que estudié fue on-line, y tuvo sus cosas buenas y malas también. En cualquier caso, no desprecieis el esfuerzo que conlleva el que no sea presencial. Para hacer las cosas bien, hay que dedicarle muchas horas y esfuerzos, sea en la modalidad que sea.

Conclusiones

Para embarcarse en unos estudios hay que encontrar la motivación y el momento adecuado. Hay que asegurarse, por supuesto, que es también lo que demanda el mercado, porque esto daría para otra entrada del blog. Pero no es oro todo lo que reluce. Y lo que empezó siendo TU MBA puede terminar siendo una TUMBA. Personal y económicamente hablando.

 

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9s comentarios

  1. Hola Ángel,
    yo mejor no hablo de estudios porque no quiero desmotivar a nadie.
    Solamente apuntar una cosa respecto al MBA. La universidad de Lancaster del Reino Unido, donde yo viví, parece ser muy prestigiosa en cuanto a MBA. Solo entraban cada año 70 personas, la solicitaban mucho, y al ser tan solicitado te pedían para entrar unos cuantos años de experiencia profesional relevante. Aunque supongo que esto lo hacían por la demanda de solicitudes, no porque fuese lo mejor para los alumnos.
    En esto de los estudios se va más a sacar perras que otra cosa.
    Un abrazo 🙂

    1. Hola Carolina,

      Si uno tiene poca experiencia, entonces no aprovecha estos másters. Si tienes mucha, es complicado encontrar uno que se adapte a tus necesidades.

      La exclusividad, el precio, el caché, son argumentos de muchos centros más de marketing que de prestigio pedagógico. Como muchas universidades privadas, pagas un pastón pero te garantizan “los contactos”.

      En el artículo trato más de centrarme en la parte académica/pedagógica, pero el tema del negocio que existe entorno a esto (y el que existirá) merecería una mención aparte.

      ¡Gracias por comentar!
      Ángel

  2. Gracias por tan buen artículo, Ángel !!

    Coincido en evaluar oportunidad propicia para las instancias de formación, so pena de dejarlas a la deriva (voluntariamente o no, siempre habrá razones para ello).

    En algunos casos requerimos un nivel de madurez y de “rodaje” para asimilarlo en su justa medida, y lamentablemente no siempre podemos advertirlo (con o sin ayuda de terceros) de forma anticipada, enfrentando luego las consecuencias de nuestra decisión.

    Por ello debemos asumir estas instancias, con su tiempo adecuado y ponderando: objetivo, viabilidad, análisis de beneficios, supuestos y restricciones. Saludos!

    #Jerby: “Aunque suene surrealista, tú no encuentras los cursos; ellos te encuentran a ti…” genial el comment !! 😉

    1. Gracias Miguel Ángel.

      Estamos de acuerdo. SI tienes poca experiencia, no te valen de nada. Si tienes mucha, encontrar el punto en el que realmente te aporte (en relación al esfuerzo y el dinero que vas a invertir) es también complicado. Salvo por el título y los contactos, claro. Pero másters los hay, y muy buenos.

      Coincido en la genialidad del comentario de #Jerby 🙂

      ¡Muchas gracias por comentar!
      Ángel

  3. Me encuentro exactamente en ese punto, me pregunto si es necesario y me ayudará estudiar un MBA, soy Matémática y trabajo en mercadotécnia pero soy como la obrera en línea de producción, con casi 3 años me pregunto si ésta será la inversión (gran inversión) que me ayudará y no sólo será una pérdida de tiempo y dinero. A veces, el exceso de opciones ocultan la falta de ellas.

    1. Gracias por compartir tu experiencia y pensamientos, Karla.

      La verdad es que estás en un punto en el que las cosas no están tan claras. Tienes ya una experiencia laboral buena como para que lo que te cuenten no te suene a chino, por lo que puede ser una buena opción. Por otro lado está el RoI, el retorno de la inversión 🙂 Te va a costar un dinero y la cuestión es si lo vas a amortizar y en cuánto tiempo. Y eso depende mucho de tus aspiraciones, de las posibilidades de promoción en tu empresa, o de la ventaja competitiva que te puede dar a la hora de aspirar a otros puestos.

      Esta es la primera decisión estratégica que debes plantarte, antes de empezar el MBA. Suena a broma, pero un análisis DAFO hasta te puede ayudar. O de espina de pez (échale un ojo a uno de los primeros artículos de este blog, http://www.elmiracielos.com/estrategia/de-segundo-espina-de-pez-a-la-drucker-2/).

      Es un ejercicio muy interesante que conviene hacer uno de vez en cuando.

      ¡Gracias por aportar a la conversación!
      8)

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