Por qué no se te ocurren buenas ideas

Si habitualmente se te ocurren buenas ideas sobre productos, servicios o forma de hacer las cosas (procesos), esta entrada no es para ti. Si, por el contrario, tienes dificultades o complejos respecto a identificar nuevas oportunidades … la respuesta es bien sencilla. Estás mirando o buscando donde no debes.

Simple y llanamente, las dos mejores maneras de tener buenas ideas son:

  1. Buscar soluciones a problemas que sufres (y, por tanto, conoces)
  2. Dedicar mucho tiempo, esfuerzo y recursos para investigar aquellos problemas que no conoces.

Lo que no padecemos

La gente tiende a proponer ideas para resolver problemas que desconoce.

Irónico, pero cierto. A mí se me puede ocurrir una idea “maravillosa” que mejore la calidad de vida de los celiacos. Pero … Ni soy celiaco, ni tampoco mi mujer ni mis hijos. Si quisiera validar mi idea (ver si resultaría o no) tendría que ponerme manos a la masa y contactar con personas celiacas, asociaciones y otros stakeholders (restaurantes, supermercados, …). Observar, preguntar, prototipar, probar, refinar, …

Estaremos de acuerdo que no es lo típico que uno puede idear en la BBC (Baño, Bar, Coche).

La mayoría de las ideas mueren por falta de determinación para sacarlas adelante, o porque, aún haciendo eso, no se valida con los usuarios clave ni la propuesta de valor ni el modelo de negocio. O porque, como decía, se idean en la BBC.

Resuelve tus propios problemas

Para el humano medio, es más sencillo innovar por la primera de las vías: la de las soluciones que conoces. Algunos ejemplos inspiradores

Pau Garcia-Milà desarrollaba programas con un amigo en su casa, situada en un barrio alto.

Solían olvidarse cosas en casa, lo que les obligaba a subir y bajar la cuesta de la calle varias veces al día. E inventaron eyeOS el primer sistema operativo en la nube.

 
  El suizo Eric Favre no sabía preparar un buen café espresso. No al menos según los estándares de su mujer, italiana…

E inventó el café en cápsulas.

La historia completa, aquí.

John Shepherd-Barron no pudo disponer de dinero en efectivo en todo el fin de semana por unos minutos tarde a su banco un sábado…

E inventó el cajero automático.

La historia completa aquí.

 primer cajero automático
 Cómo se inventaron las tiritas Earle Dickson curaba las heridas domésticas (cortes, pequeñas quemaduras) de su poco habilidosa esposa con algodón y esparadrapo….

E inventó las tiritas.

La historia completa aquí.

Philippe Kahn, estando su mujer a punto de dar a luz, quiso poder hacer y compartir fotos de su preciosa niña…

E inventó el primer móvil con cámara de fotos.

La historia completa aquí.

Philippe Kahn

¿Inspirador? Espero que sí.

Créditos: Foto de Pau Garcia-Milá por MIT Technology Review (https://flic.kr/p/aBzbWf). 

 

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6s comentarios

  1. Muy inspirador! Me quedo con el tercero de los lugares que mencionas. Pues es el bar, sobre todo en nuestra querida España, donde nos sentimos llamados a solucionar todos los problemas ajenos sin poner remedio en los propios. En parte éste post me ha recordado un articulo de Luis H. Menendez que apareció en las paginas de opinión del Heraldo la semana pasada. Valoraba en mayor medida el intraemprendimiento que el emprendimiento.

    1. ¡Muchas gracias Miguel!

      El intraemprendimiento es uno de mis temas favoritos. Buscaré el artículo de Luis que mencionas.

      ¡Gracias por comentar!
      8)

  2. Hola Ángel

    En copywriting, una de sus claves es el ‘punto de dolor’. Es mas fácil que alguien haga algo para evitar su punto de dolor, o malestar simplemente, que para conseguir su sueño.

    Y si partes de tu propio punto de dolor, te será más fácil empatizar con tus clientes.

    Un abrazo

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