La transferencia de I+D+i en la Universidad: Mahoma y la montaña

Hace unos meses escribí un artículo en mi blog personal titulado La Universidad está triste … ¿qué tendrá la Universidad? En dicho artículo daba mi punto de vista sobre algunos de los males que aquejan a la Universidad española: el hecho de que haya vivido en un palacio de oro, al albor de las subvenciones, sin quizá un orden y un control. Y ahora, con la crisis, con las subvenciones haciendo aguas por todas partes (o directamente suprimidas) no sabe cómo salvar la situación.

Al margen de los males de la Universidad que detallo en dicho artículo (siempre según mi opinión), y ligado a la total desconexión que existe entre universidad y empresa, está la falta de visibilidad y de visión que tienen muchos investigadores en lo que a la aplicación de sus resultados de investigación se refiere. Si bien es verdad que la falta de visibilidad limita la visión, ocurre también que es la falta de visión la que induce a no preocuparse por la visibilidad.

Fotografía por tk-link. Algunos derechos reservados
Fotografía por tk-link. Algunos derechos reservados

Las oficinas de transferencia tecnológica y resultados de la investigación, cuando existen, tratan de ser el puente entre el personal investigador y la empresa. Puedo equivocarme porque no conozco a fondo su trabajo (y, además, no se puede generalizar) pero de lo poco que sé, de lo que me cuentan, oigo e intuyo:

  1. Están excesivamente burocratizadas, poniendo demasiadas barreras administrativas para casi cualquier cosa.
  2. Están demasiado orientadas a la búsqueda de subvenciones públicas (de organismos nacionales o internacionales), minimizando la coordinación con la empresa privada.

Ya digo que es una impresión particular, y me alegrará (de corazón) ver comentarios en la línea de que estoy equivocado. Pero, de momento, …

Todo un ejemplo: la Agencia Europea del Espacio

A principios de Septiembre, la Agencia Europea del Espacio (ESA) organizó el seminario Turning Technology into Business. La Agencia invitó durante una semana a 60 estudiantes de escuelas de negocios referentes en Europa a trabajar con tecnología espacial de la ESA para probar su utilidad en aplicaciones no espaciales.

A la mitad de los alumnos se les dio la oportunidad de trabajar con start-ups de la incubadora de empresas de la ESA. Hasta aquí nada anormal. Lo realmente interesante es que a la otra mitad de alumnos se les propuso el reto de definir un plan de negocio partiendo de un pequeño espectrómetro óptico patentado por la Agencia.

Todos ganan. Los estudiantes tienen la oportunidad de enfrentarse a un caso real, que probablemente les es ajeno (nada de páginas web o aplicaciones móviles) y les exige dar el máximo. La ESA se beneficia de la forma de pensar de unos estudiantes cuya visión está realmente orientada al negocio, no sesgada por algún componente tecnológico.

Es cierto que estamos hablando de una agencia europea de gran envergadura, no de una Universidad. Pero el principio puede ser el mismo. Como suele decirse, si la montaña no va a Mahoma, Mahoma tendrá que ir a la montaña. No es realista pensar que, en el corto y medio plazo, los científicos e investigadores del país se vayan a imbuir del espíritu emprendedor, de la visión de negocio.  Tampoco es fácil de enseñar en las universidades (recordemos aquello que ya dijimos sobre ¿Y quién enseña al que enseña a emprender?) Iniciativas como la anterior, que traten de acercar el mundo empresarial a la universidad, se hace imprescindibles.

Y no es que no haya excepciones. Empresas que han surgido del mundo universitario las hay, y muchas. Pero su gestación y desarrollo obedecen más al empuje y capacidades personales de sus creadores; capacidades que dudo hayan adquirido en las carreras científico tecnológicas en España.

Quizá el Proceso de Bolonia vaya en esa línea. Quizá. Pero en cualquier caso es demasiado pronto tanto para juzgar como para ver los resultados. Y, mientras tanto, algo hay que hacer.

¿Cuál es tu percepción al respecto? ¡Gracias por tu tiempo y por comentar!

4s comentarios

  1. Hola Ángel,

    aquel artículo que escribiste de la universidad fue grandioso, este tampoco se queda corto, no pienses mal. Voy por partes:
    – La universidad ha dependido mucho de subvenciones. Claro. Y además, los proyectos de investigación no son especialmente competitivos. Por lo que sé, fuera son mucho más dados a pedir financiación de la UE. Aquí se ha tirado mucho del Plan Nacional. Cosa que cada vez va a menos.
    – Para la gran mayoría de los estudiantes universitarios la universidad es un medio para conseguir un trabajo. Para los docentes y para los futuros docentes, la universidad es y ha sido no solo un medio sino también un fin. La empresa es algo aparte. Y sobre todo a los docentes de carreras más clásicas o básicas como las tradicionales de ciencias, no les hagas mirar más allá.
    – Siento no poder aportar más a lo que planteas sobre las OTRI. En Zaragoza también tenemos FEUZ (Unizar + Cámara Comercio), con unas funciones muy del estilo de lo que describes para las OTRI. Pero mirando la web y la experiencia de la gente, parece que se dedique a gestionar prácticas en empresas fundamentalmente.
    – Cierto es que hay empresas que han surgido del mundo universitario. Yo la mayoría de las que conozco han salido de los ingenieros. Normal. Son las carreras hasta cierto punto más orientadas a la empresa. Siempre han hecho proyectos y tienen algunas asignaturas sobre organización empresarial. Tampoco creo que esto fomente mucho el espíritu emprendedor pero menos es nada. Es muy difícil esto, como dices. Pero si en FP algo se intenta, ¿por qué no hacer lo mismo en la universidad?
    – En el Plan Bolonia, al menos mirando las guías docentes de la Unizar, sí que están metiendo algunas optativas sobre gestión empresarial y prácticas externas en la facultad de ciencias. Por algo se empieza, ya se van dando cuenta de que los físicos y los matemáticos también pueden trabajar en las empresas.

    Me ha gustado mucho lo que ha hecho la Agencia Espacial Europea. Aunque solo haya sido una semana, ya hubiera querido una oportunidad así.

    Saludos 🙂

    1. Muchas gracias Carolina.

      La propia Universidad de Zaragoza tiene una OTRI (Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación), http://otri.unizar.es/. Sin ánimo de polemizar con ninguna en particular (y menos con la de UNIZAR; conozco a mucha gente en dicha Universidad, a la que valoro y respeto enormemente), cuando voy “de bolos” 🙂 por las universidades dando charlas, la queja es recurrente: la burocracia es un obstáculoy el acceso a oportunidades muy limitado. Por ejemplo, me comentaron en una Universidad que para acceder a un proyecto necesitaban comprar equipos informáticos (servidores potentes), pero para eso no se lo autorizaban, aunque fuera a cargo de proyecto :O

      Yo mismo trabajo en una empresa que surge del mundo empresarial (un spin-off). Ahora somos una multinacional con más de 1200 empleados por todo el mundo. En Zaragoza conozco algunos casos más, pero siempre parten de la inquietud personal de alguien, más que como una salida natural al terminar la carrera.

      Gracias por comentar!

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