Por qué es necesario (y posible) innovar en gestión de proyectos

Mucho se habla de proyectos de innovación, de la gestión de los mismos, de innovación en procesos, de … ¿Pero por qué no hablamos de innovar en gestión de proyectos? ¿Acaso no es posible? Sí, es tan posible como necesario. Las razones fundamentales, que desarrollo en este artículo, son las siguientes:

  • Los problemas que presenta la dirección de proyectos no pueden abordarse simplemente mediante el uso de herramientas y tecnología. Los proyectos son dirigidos y ejecutados por personas, y cualquier solución que no meta esto en la ecuación, fracasará.
  • Paralelamente, la digitalización de las empresas va a revolucionar prácticamente todas las profesiones.  Liberándolas, por ejemplo, de su parte de trabajo pesada y repetitiva que, simple y llanamente, hacen mejor las máquinas. ¿Están los directores de proyecto al margen de este cambio de paradigma? Difícil de creer.

Gracias a la invitación que me hizo el branch de Castilla y León del capítulo de Madrid del PMI, he tratado de organizar y sistematizar algunas ideas al respecto. No para sentar cátedra, pero sí para suscitar el interés y el debate en un tema apasionante.

Innovar en gestión de proyectos

Ningún sistema o marco de referencia de gestión de proyectos, ni director, es perfecto. Al margen de cuestiones filosóficas sobre la perfección o imperfección de las cosas, hay un hecho incontestable. Los proyectos (al menos a fecha de hoy) son dirigidos y ejecutados por personas. Y las personas obviamente no somos perfectas. Más aún, al margen de habilidades y motivaciones, podemos ser el verdadero obstáculo para el cambio en las organizaciones.

Y, cómo bien dice el Capitán Sparrow: El problema no es el problema. El problema es tu actitud ante el problema.

Innovación y personas

Voy a quedarme para este post con la siguiente definición de innovación:

Se entiende por innovación la concepción e implantación de cambios significativos en el producto, el proceso, el marketing o la organización de la empresa con el propósito de mejorar los resultados.

Concebir e implantar cambios en los procesos para mejorar resultados es parte de lo que entendemos por innovación. El hecho de que funcione, de que produzca resultados, es lo que diferencia una solución innovadora de otra simplemente creativa. Y eso no es, por lo general, algo sencillo:

  • Hay que saber identificar, reconocer y conocer el problema
  • Es necesario identificar una solución que sea aceptada, asumida, por el grupo de personas al que va dirigida.

Como suele decirse

Cada mañana la cultura de empresa se come la estrategia para desayunar.

Y ésta es la clave del problema. Cuando las barreras son las personas, no se puede simplemente cambiar las cosas en base a lo que han hecho los demás, copiando o imitando. No se pueden imponer medidas salidas desde los despachos de dirección. Se debe conocer a las personas a las que van dirigidas esas medidas, conocer sus problemas y empatizar con ellas. Es decir,

Podemos y debemos resolver los problemas en dirección de  proyectos usando las mismas técnicas e ideas que usamos en innovación de productos y servicios.

En cualquier caso, si el problema no es el problema pero sí nuestra actitud ante el mismo, ¿cómo reaccionamos ante los mismos? A veces los negamos o nos resignamos, pero otras tratamos de darles solución.

Innovar en gestión es innovar en procesos y personas

La labor de un director de proyecto es simple (¡que no sencilla!) Trabaja con dos ingredientes fundamentales: procesos y personas. Y, sí, están la tecnología, herramientas, presupuestos, proveedores, … Y el famoso triángulo alcance-costes-calendario. Pero en el fondo, muy en el fondo, tiene que conseguir que un conjunto de personas hagan cosas de una manera ordenada para conseguir los objetivos del proyecto.

El siguiente vídeo, visto y comentado en El Laboratorio de las TI, explica perfectamente lo que me refiero.

Un ejemplo: innovación educativa

Un ejemplo que me parece particularmente interesante es el caso del colegio Ramiro Solans de Zaragoza. Ha pasado en poco más de una década de ser una muestra rotunda de fracaso escolar (solo el 5% aprobaban 6º) a celebrar el éxito de sus alumnos (75% ahora). De ser un centro conflictivo a un ejemplo de convivencia. Su labor innovadora ha sido reconocida con el Premio nacional a la mejora del éxito educativo 2016, concedido por el Ministerio de Educación (más información aquí).

Se reconoció que había un problema y se tuvieron las ganas, dedicación y paciencia para solucionar las cosas. Y se ha conseguido poniendo en el centro de la innovación a las personas: alumnos, familias, profesores, toda la comunidad educativa. Algunas de las medidas se habrán adaptado de otros sitios; otras habrán surgido de la creatividad puesta al servicio de la resolución de este problema.

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