Innovación empieza con P (de Personas)

Puede que llegue el día en el que la creatividad y los procesos innovadores estén dirigidos por máquinas.

Puede que llegue el día en el que sean las máquinas las que decidan en qué proyectos innovadores invertir.

Puede que llegue el día en el que la cadena de compradores (quién decide la compra, quién compra y quién usa/disfruta) esté formada única y exclusivamente por ordenadores y robots.

Lo dudo, pero puede.

Mientras tanto,  y hasta entonces

La innovación está dirigida y ejecutada  por personas para personas. En algún momento será una persona la que compre (en sentido amplio) tu idea, producto o servicio.

Muchas veces centramos los esfuerzos en nuestros propias convicciones (olvidando las de los demás) o apostando única y exclusivamente por otros factores como, por ejemplo, la tecnología. Y eso puede conducir al fracaso.

La cultura de la innovación

Hemos visto en algún post anterior que empezar a innovar no es necesariamente caro,  puedes empezar con unos pocos euros. Sin embargo, poner un tablón de ideas no te garantiza que la gente vaya a usarlo para compartir las suyas.

¿Qué es lo primero? Lo primero es crear una cultura de innovación, empezando por la confianza, la colaboración y el intercambio (llámalo gestión, si quieres) del conocimiento.

Y la motivación. Porque para colaborar no solamente hay que estar convencido de ello, sino además motivado.

En el libro de Dave Gray The Connected Company, se propone el método POST para la correcta implementación de una empresa conectada, que involucre a todas las partes que se necesite (trabajadores, clientes, usuarios, proveedores, etc). El nombre viene de People Objectives Strategy Technology. Lo primero, People, las personas a las que queremos llegar, que queremos conectar. Qué habitos tienen, cómo colaboran, cómo contribuyen, cómo se relacionan. Si adoptan papeles activos (compartiendo información) o se limitan a comentar o simplemente leer (o incluso ignorar). En base a eso definiremos los objetivos, la estrategia y la tecnología a usar. Pero, lo primero, son las personas.

Photo credits: leonrw (Flickr)
Photo credits: leonrw (Flickr)

¿Cuándo se produce el mayor intercambio de ideas? ¿Durante el café? Un tablón de anuncios, ni el software más potente del mundo,  te ayudarán. Facilita los momentos, las conexiones existentes.

El factor humano

Tomo prestado el título del libro de John Carlin, llevado a la pantalla en la archifamosa película Invictus. Encontrar a las personas adecuadas para motivarlas y que motiven. El bolo que empujará a los demás una vez derribado. Hasta en las situaciones más complejas, más adversas.

Creo sinceramente que mis mayores éxitos han sido por saber motivar adecuadamente a los equipos. Y mis mayores fracasos, por todo lo contrario. Por no saber involucrar a las personas, directa o indirectamente (a través de terceros). Por pensar que todos tenemos las mismas convicciones, motivaciones y hábitos. Por idear objetivos, definir estrategias y elegir la tecnología sin pensar en las personas a las que quiero involucrar en un proyecto o una idea. Conservo algunas cicatrices (¡en sentido figurado!) que acaricio de vez en cuando para que no se me olvide.

Fotograma de Invictus
Fotograma de Invictus

Innovación para las personas

Innovar no es solo tener ideas brillantes, creativas, que aporten valor. Innovar es llevarlas a la práctica y obtener un beneficio por ello (del tipo que sea). Habrá en primer lugar que sacar la idea adelante, convenciendo a personas para que decidan invertir en ella.

Y, una vez implementadas, tendremos que venderlas: a personas. Y no pocas veces tendremos que  negociar con ellos.

Conviene no perderlo de vista.

Conclusiones

Toda cultura de innovación que se precie se basa en el intercambio de ideas, de conocimiento, de dar cada cual lo mejor de sí, para lo que está mejor capacitado. Por ello, la cultura de innovación de una empresa debe tener sus cimientos más sólidos en el conocimiento individual y grupal de las personas, cuáles son sus necesidades, sus objetivos,  sus anhelos. Pero también sus hábitos. En motivarlas. En saber reconocer su trabajo.  En definitiva, en conocerlas para poder involucrarlas y sacar lo mejor que llevan dentro.

Y no perder de vista que, de un modo u otro, las innovaciones están dirigidas a personas. Porque será una persona la que perciba el valor de lo que se ofrece, y decidirá invertir, influir, comprar y/o usar lo que se ofrezca.

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