El poder del tiempo libre en la innovación: del 20% de Google a la alta cocina española

Desde hace unas semanas se viene hablando en la red de que Google está intentando hacer desaparecer su famosa política del 20% del tiempo para innovar, según el cual todo empleado de la compañía puede dedicar dicho porcentaje de su jornada semanal (es decir, un día a la semana) a proyectos innovadores que no tienen por qué estar necesariamente alineados con los productos y servicios de la compañía. 20% de libertad para pensar, probar, experimentar. Para innovar.

Foto: Héctor García en Flickr. Algunos derechos reservados.
Foto: Héctor García en Flickr. Algunos derechos reservados.

El portal Quartz se hizo eco hace unas semanas de la aparente desaparición de esta política que, por cierto, tan buenos resultados ha dado a Google. Y no solo en términos de productos originados, sino también de imagen de empresa. Por supuesto, Google ha negado la mayor, insistiendo en que dicha política sigue viva. Sin embargo, al margen de la opinión de los empleados consultados por Quartz, sí hay razones para sospechar que dicha política se está intentando eliminar. La nueva estrategia emprendida por Google se centra en no tener tanta dispersión de productos, sino más bien menos y más concentrados en determinadas líneas estratégicas (“more wood behind fewer arrows”, es decir, algo así como más madera tras menos flechas). Se puede por tanto entender que Google no quiera patrocinar la creación de muchas nuevas ideas, salvo aquellas que entren en la estrategia de la empresa.

¿Se puede cambiar la cultura innovadora de una empresa, en sentido negativo?

Hemos hablado alguna vez, y es un tema central de este blog, de la importancia que tiene el fomento de la innovación dentro de una empresa. Suele suceder que se quiera promocionar una mayor innovación en la empresa, pero rara vez sucede lo contrario, que intente frenarse, ora por motivos estratégicos (como es el caso de Google) o económicos (la crisis).

La regla del 20% no se está prohibiendo por decreto. Tratándose internamente como una regla no escrita, como una especie de derecho adquirido, no tiene sentido alguno prohibirla. ¿Prohibir qué procedimiento? Y para ello qué mejor que dificultarla:

  1. Para poder disfrutar de la política del 20%, se pide aprobación del superior
  2. Se establecen criterios de productividad, por los que se evalúa a los managers, que no incluyen dicho 20%. Es decir, se mira la productividad individual sobre el total de la semana, sin descontar el citado día.

Muy sutil. ¿Cómo responderán, o están respondiendo, los trabajadores de Google? No lo sé. Imagino que habrá quien la acate, sin más, y quien se resista a ello. Google debe de estar lleno de artistas e intraemprendedores, y no es algo fácil de digerir en esos perfiles. Hay quien incluso opina que dicha política no podrá ser erradicada.

El tiempo lo dirá, pero quizá trabajar en Google no sea ese paraíso soñado por todos los que nos dedicamos de una u otra forma al desarrollo de software.

Veo tus 20% y los subo a 25% (o más)

La idea de dedicar un porcentaje del tiempo a proyectos personales innovadores no es nueva. Antes que Google, M3 (inventores, entre otros, del post-it) ya dedicaba un 15% del tiempo de sus empleados. El estudio Sagmeister & Walsh disfrutan de un año sabático entero  cada siete, para potenciar la búsqueda de nuevas ideas, con resultados realmente sorprendentes.

Pero hay más. La alta cocina española está en la vanguardia de la innovación. Tal y como se dice en el vídeo, Ferrán Adriá cerraba 5 meses su restaurante, El Bulli, al año. Para innovar. En Mugaritz cierran 4 meses. El 20% de Google no es tanto, visto desde esta óptica.

No hay recetas mágicas

En la innovación, no hay recetas mágicas que sirvan a todo el mundo. En muchas empresas no encajaría una regla del 10%, 15%, 20% o lo que se quiera. Pero sí es totalmente cierto que la mejor manera de no innovar es dedicarse por completo a proyectos comerciales, a lo que aporta dinero aquí y ahora. Innovar no es el ahora, es el mañana. Requiere tomar perspectiva.

No os perdáis el capítulo 6 de la serie El Bulli, historias de un sueño (se puede ver en el enlace anterior, en TVE a la carta), especialmente, en lo que se refiere a este artículo, a partir del minuto 30. Este vídeo, junto con el carro de la compra de IDEO, me hizo entender qué es realmente la innovación.

Conclusiones

La desaparición, real o no, de la regla del 20% de Google no implica el fin de la innovación en la empresa. Se va a encauzar por otras vías. Si es positivo o no para Google erradicar esta práctica, e incluso si puede, solo el tiempo lo dirá. Pero sí conviene destacar que

La innovación requiere tiempo, recursos y confianza por parte de la organización. Parar. Observar. Pensar. Imaginar. Y todo sin las presiones de los plazos y objetivos del día a día. Libertad.

Entre tener la posibilidad de tener años sabáticos (que no todo el mundo ni todas las empresas se pueden permitir) y estar asfixiado por métricas de productividad, hay muchos grises para poder dar rienda suelta a la creatividad y la innovación.

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12s comentarios

  1. De este tipo de temas no puedo realmente opinar por propia experiencia, al menos en innovación. Lo mío en su día fue producción. Un pedido, y otro pedido, y otro… Para mí, innovación es para el departamento I+D. Una cosa que recuerdo que alguien en la empresa me dijo que la diferencia entre un I+D y yo es que ellos tenían más tiempo para mirarse cosas y conocer más en profundidad el producto y por supuesto, también para pensar sobre él. Pero bueno, no todos en la empresa estábamos para pensar.
    Alguna vez me han preguntado en alguna entrevista de trabajo cómo te las arreglas con un trabajo muy repetitivo. Parece que sea eso lo que más importa y se tiene en cuenta, el hecho de que un trabajo mayormente es mecánico. Es por esto que lo que aquí comentas me parece muy rompedor y tremendamente positivo, porque nos hace avanzar, se sale de lo de siempre.
    Te lanzo una pregunta, por supuesto relacionada con esto. He visto últimamente que existen másters relacionados con Gestión de la Innovación. ¿Conoces lo que se estudia allí? ¿Qué opinión te merecen estos másters o postgrados cara a la realidad de las empresas?
    Un saludo 🙂

    1. ¡Gracias Carolina!

      El caso que comentas sobre el I+D y quién tiene que hacerlo, es uno de los problemas fundamentales de por qué no se hace en las empresas. Yendo al grano, porque la cuestión tiene mucha miga, creo que todo el mundo de en la empresa debe participar en la innovación. No el 100% de su tiempo: pueden ser concursos/buzón de ideas, jornadas de innovación, … Hay muchas formulas. Despreciar la capacidad de I+D+i que pueda tener cualquier área de la empresa me parece un error.

      Hasta en el trabajo más rutinario y mecánico del mundo se puede innovar (si me apuras, puede ser más sencillo precisamente ahí). Cuando realizas un trabajo repetitivo todo el día, al final te puedes “buscar la vida ” y hacerlo de alguna manera más óptima/sencilla. Puede que se te ocurra como disminuir el número de pasos, reducir el tiempo, mejorar la calidad, … Y eso, un directivo o alguien que pasa su jornada en una oficina al margen de esa tarea, no lo va a ver en la vida.

      Innovar no es solo idear nuevos productos o servicios. Se puede innovar en procesos. Despreciar esta posibilidad es un tremendo error por parte de un empresario.

      Y eso por no hablar del hecho de que todos tenemos una vida fuera de la empresa, que vemos y observamos cosas. Y que a todos se nos puede ocurrir cómo resolver un problema con cosas que ya hacemos en la empresa o, recíprocamente, cómo adaptar lo que hacen en otros sitios a nuestros propios problemas.

      Soy consciente de que este no es un argumento que se pueda explicar a mucha gente. Mejor demostrarlo con hechos 😉

      Saludos,
      Ángel

      1. Respecto a la segunda parte de tu comentario, hay que distinguir entre innovación y gestión de la innovación.

        Soy de la opinión, en general, sobre cualquier máster, que hay que hacerlo en el momento adecuado de la vida. Para entender los procesos de innovación, bien cómo se llevan a cabo, bien cómo se gestionan, hay que conocer el mundo empresarial por dentro. Por ejemplo, no se lo recomendaría a un recién licenciado (en general, ningún máster, pero no deja de ser una opinión personal).

        Obviamente tener el máster te da el título, y no tengo muy claro qué te aporta de cara al CV. Dependerá de cada caso y cada empresa, y no me atrevería a dar un consejo al respecto.

        Sobre lo que es aprender a innovar, de la oferta formativa que conozco, recomendaría el Instituto H2i (http://h2iinstitute.com/). He estado en alguna charla y me convence la aproximación que siguen, pero no es un máster.

        Orientado a la formación dentro de empresas, me gusta la aproximación de Euroforum (http://www.euroforum.es/).

        Sobre másters, el que hice yo ya no se imparte (tampoco era 100% recomendable). Hay muchos por ahí porque está de moda, pero si te interesa el temario de alguno en particular, te puedo dar mi opinión.

        Por último, a innovar no se aprende en un aula, como ya expliqué en en otra entrada del blog (http://elmiracielos.com/2013/02/26/aprendiendo-a-innovar-o-hacer-el-amor-con-una-fotografia-de-brigitte-bardot/)

        Saludos,
        Ángel

  2. Es que estos temas, te puedes pasar horas y horas hablando de ellos. Ya querría yo tener tiempo para aprender de innovación… pero todos los pitos no se pueden tocar.
    Una cosilla te comento relacionada con los másters. Dices que no le recomendarías un máster a un recién licenciado. Con el plan Bolonia la tendencia parece la contraria. Grado + máster, y así te equiparas a un licenciado. Un chico del grado en ingeniería me comentaba que si no haces máster te consideran un perito. No sé el planteamiento de los másters Bolonia. Lo primero que se me ocurre es que para hacer caja son con toda seguridad, aunque sean buenísimos, ya que parece como si para ser “alguien” lo tuvieras que hacer. Lo que a mí no me sirve en un máster, es que el que me lo da sea el mismo que el que me ha dado clase en el grado. Porque muchos de los que dan clase en los grados no han pasado de hacer el amor con las fotos, como explicabas tú hace unos meses en este mismo espacio.
    Por último, las gracias para tí por tus magníficas respuestas.

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