El botijo, esa gran innovación

Entrada un poco socarrona, pero con muchas (¡espero!) cosas que aprender.

Pregunta clara, sencilla y directa: ¿Es el botijo una innovación?

Respuesta: . Y puede que ahora no lo sea, pero lo fue (cuando aún no se había inventado ni la palabra innovación).

Foto por domibrez en Flickr
Foto por domibrez en Flickr

¿Qué es innovación?

De pequeño me enseñaron que cuando uno va a hablar de algo, mejor empieza definiéndolo. Y si es con referencia a alguna fuente comúnmente aceptada, como un diccionario, mejor que mejor. Según el Manual de Oslo, que es la biblia en lo que a innovación tecnológica se refiere, en el epígrafe 156 (no diréis que no doy pistas) se define:

Una innovación de producto se corresponde con la introducción de un bien o de un servicio nuevo, o significativamente mejorado, en cuanto a sus características o en cuanto al uso al que se destina. Esta definición incluye la mejora significativa de las características técnicas, de los componentes y los materiales, de la informática integrada, de la facilidad de uso u otras características funcionales.

¿Es el botijo una innovación?

Asociamos innovación a algo nuevo. Y eso es cierto, solo que nuevo siempre se refiere a una condición temporal. Nadie diría que el coche es una innovación, porque estamos acostumbrados a verlos desde que nacimos. Pero el coche fue una auténtica innovación cuando se inventó. Incluso cuando Henry Ford lo democratizó haciéndolo accesible al ciudadano medio (y no solo a las élites económicas), se innovó tanto en la fabricación como en las características del vehículo. Del mismo modo, cuando les diga a mis hijos dentro de unos años que los smartphones y tablets fueron una innovación, puede que se partan de risa. Y con razón. Han nacido con ellos entre las manos.

Quietemos entonces el factor temporal. Evidentemente hoy en día el botijo no es una innovación. Pero en su día lo fue, por los motivos que vienen a continuación.

No pretendo escribir una entrada rigurosa sobre la historia del botijo, ni de sus características. Pero si miro la definición de innovación anterior, el botijo sí fue claramente una innovación.

  •  Así, a bote pronto, fue un servicio nuevo. Una manera sencilla, ergonómica y portable de beber agua fresca, que se conserva durante mucho tiempo.
  • Da un enorme valor. A cuarenta grados a la sombra, en el campo, y sin frigorífico (no se había inventado), todo un lujo asequible y un placer.
  •  No es un recipiente cualquiera. La utilización de un material de unas características dadas (arcilla) es esencial para el funcionamiento del botijo De hecho se basa en el ahora llamado efecto botijo: el agua se filtra por los poros de la arcilla y en contacto con el ambiente exterior se evapora, produciendo un enfriamiento. La clave del enfriamiento está en la evaporación del agua.
  • No solo cumple aspectos funcionales. También decorativos, incluso durante su momento de apogeo, gracias a las posibilidades de que ofrece en tamaño, forma y decoración exterior.
  • Se ha convertido en un objeto tradicional y que ha vencido al tiempo. Aunque es verdad que su uso no está muy extendido, todavía puede verse en muchas regiones de España.
  • Y precisamente por esa larga historia, se le asocia a una cierta imagen de marca del entorno rural.

Sin entrar en los aspectos específicos de para qué sirve, podríamos decir cosas similares de muchas invenciones de las que nadie duda que sean una innovación: valor añadido, portabilidad, facilidad de uso, elemento decorativo, asociación de marca.

Conclusiones

Por todo lo anterior, el inventor del botijo debería pasar a la historia. Fue el Steve Jobs de su época.

Hay muchas cosas que no asociamos a innovaciones por la costumbre de tenerlas a nuestro alcance. Por ejemplo, la leche en polvo infantil fue todo una innovación de Nestlé en la nutrición infantil. Aunque para mí, la verdadera innovación en productos lácteos, fue la leche condensada 😉

6s comentarios

  1. Muy buena entrada Angel.

    Fue un gran avance aunque ahora lo tengamos asociado a la marca rural.

    No sé si lo pretendías pero te ha salido un tema de como las innovaciones devienen en costumbre y en algo “de toda la vida” cuando se ha nacido con ellas en marcha.

    Gracias.

    Saludos, Julián.

    1. Gracias Julián!

      Sí, ese era un poco el motivo del post, junto con que a veces asociamos innovación a grandes desarrollos y/o tecnologías. El principio físico que hay detrás es relativamente “sencillo”, aunque las ecuaciones asustan.

      Hasta que no entendamos qué es innovar, no sabremos cómo hacerlo. No basta con estar pensando en nuevos dispositivos móviles o aplicaciones para los mismos. Lo importante es el valor que das, lo que aporta. Y muchas más cosas que están por contar 😉

  2. Entrada innovadora, nunca mejor dicho; genial. Se te ha olvidado, es el único pero que pondría, el sabor del agua tras estar en el botijo, yo hace años que no bebo de uno pero recuerdo un sabor especial.

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