Una lección de historia: El poder de persuasión de Catón El Viejo

Breve y maravillosa lección de historia (salvo para los cartagineses, claro, que maldita la gracia que les debió de hacer), que llega a mis oídos gracias a Miguel Ángel Fernández Gimeno, uno de los cracks que tengo en mi equipo.

Ya hemos hablado repetidas veces en el blog de la importancia del poder de persuasión en nuestros trabajos. Uno siempre puede aprender de la Historia (con mayúsculas), pero en este caso más si cabe, en el tener que persuadir a los demás para que hagan aquellas cosas que queremos y en las que creemos (de una manera ética).

¡Hay que destruir Cartago!

Catón el Viejo, senador romano, estuvo más de 20 años, acabando sus discursos con la misma frase. Se hablara de pesca, caza, agricultura, manumisión, fiestas, impuestos, lo que fuere, siempre acababa igual:

En cuanto a lo demás,¡Hay que destruir Cartago!

Ceterum censeo Carthaginem esse delendam. Dado que estuvo tantos años insistiendo sobre lo mismo, hemos de pensar que no gozaba del visto bueno de Roma. Pero al final lo consiguió.

Publio Cornelio Escipión el Africano, a su pesar, redujo Cartago a cenizas, sembró los campos de sal, mató a la población, vendió a los supervivientes como esclavos, destruyendo una civilización más antigua y más importante que la de Roma.

Menos mal que fue a su pesar.

Catón el Viejo
Catón el Viejo

En cuanto a lo demás …

La lección está clara. Si quieres conseguir algo, aprovecha cualquier ocasión para dejar caer tu mensaje, aunque no venga a cuento. El mensaje irá calando y se te asociará como el más firme defensor del mismo (para lo bueno o para lo malo, claro). Pero también nos enseña la convicción en las ideas propias, y el poder de la perseverancia, de no tirar la toalla, si uno cree firmemente en lo que piensa.

No seré yo quien defienda que se arrase una ciudad entera, bajo ninguna circunstancia. Ni tampoco sé si Catón estaba en lo cierto o no, desde un punto de vista estratégico político/militar. Pero sí me quedo, como decía, con la convicción en las propias ideas y la defensa de las mismas, durante años, aprovechando hasta la más mínima circunstancia.

Y si no te gusta el En cuanto a lo demás, tienes alternativas. En España decimos aquello de  Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. O, en agradecimiento a los muchos que me leéis desde MéxicoHablando de enchiladas. O la expresión que queráis usar en vuestros países. Estaré encantados de conocerlas 😉 .

Print Friendly, PDF & Email

5s comentarios

  1. Muy interesante esta reflexión Ángel. Conocía la locución (aunque no en esta forma tan culta sino como Cartago delenda est), sin embargo yo siempre he pensado que detrás de este pensamiento no solo se esconde la “perseverancia” sino la “victoria absoluta”, el ganar destruyendo sin posibilidad de que el oponente vuelva o permanezca en modo alguno.
    No soy capaz de disociar ambas ideas, por eso no me gusta esa frase.

    1. Gracias Amaya.

      Ya me imaginaba que podría ser polémica,y por eso he hecho hincapié en que no apruebo el fondo del mensaje, lo que perseguía Catón, pero sí las formas.

      Yo mismo he conseguido algunas cosas “por pesado”, sacándolas a cuento a la mínima ocasión que se tercia. Y a base de insistir he conseguido pequeños logros profesionales (e incluso personales).

      Las citas siempre tienen una componente subjetiva. Aprovecho tu comentario, que agradezco de corazón, para enfatizar la lectura de la anécdota a la que me refiero. Espero no herir la sensibilidad de nadie 😉

      Gracias por comentar!

¡GRACIAS POR COMENTAR!