Product Management: Conoce lo que vendes

Product Manager: ¿Conoces lo que vendes?

Me da miedo entrar en la cociiiinaAa. Me da miedo lo que pueda ver. La lavadora se ha vuelto asesina, y la placa de inducción no me puede ver. Sí, ya sé que en la famosa canción de Alaska y los Pegamoides, La Rebelión de los Electrodomésticos, es la tostadora la que se vuelve asesina, y el lavaplatos el que no la puede ver. Pero en mi caso no es así: son la lavadora, la placa de inducción, pero también el microondas, la campana extractora y, si me apuráis, hasta el lavavajillas y el frigorífico. Tampoco se han revelado: simplemente son malos, malísimos. Lo cual hace que me acuerde del Product Manager de la empresa en cuestión para preguntarle: Campeón, ¿conoces lo que vendes?

Product Management: Conoce lo que vendes

La rebelión de los eletrodomésticos

El fabricante es una gran marca de electrodomésticos (que no citaré aquí por aquello del “nunca se sabe”), pero me cuesta creer que alguien de dicho fabricante jamás haya probado en sus propias carnes la serie de aparatos que me vendieron. O, mejor dicho, los que venían con el piso que compré hace un año (por quitarme algo de culpa).

La situación es la siguiente:

  • Como decía, la lavadora se ha vuelto asesina: ya lleva rotas dos camisetas de manga larga de los peques, una chaquetilla y un pantalón de chándal. Tiene la curiosa habilidad de enganchar la ropa cerca del borde del tambor, retorcerla y rasgarla, con el resultado comentado. Además, también se come calcetines y otros objetos y se atasca (y hay que purgarla).
  • La placa de inducción cocina a ráfagas. Cuando tengo en marcha dos de las tres placas, una de ellas entra en un ciclo muy gracioso de calentar a ráfagas. Iba a llamar al servicio técnico, pero hablándolo con los vecinos resulta que a todos nos pasa igual. Vamos, que la placa en cuestión es una M. Atentos a los guisantes (tratando de hervir) en el vídeo. Nota: las sartenes pequeñas se mueven como si estuvieran poseídas.

  • El horno no tiene temporizador. Pizzas, asados, horneados, … todo a controlarlo con el cronómetro o el temporizador del móvil. Si se entera Fran Cabrera le da algo 🙂
  • El microondas es muy básico: no tiene pantalla para controlar tiempos, ni algunas posiciones como descongelación. Pasable, pero si os dijera lo que pagué por el piso, es para denunciarlo.
  • La nevera, gracias a Dios, ha salido bien. Tuvieron un pequeño despiste de diseño con el cajón de las verduras, que para abrirlo bien hay que abrir la puerta del frigorífico casi 180º (no da con la puerta de la terraza de milagro). Comparado con lo anterior, peccata minuta.
  • El lavavajillas tampoco está mal del todo. Se bebe el líquido abrillantador como yo los mojitos una calurosa noche de verano, así que desde hace algún tiempo lo compramos ya de marca blanca.
  • A la campana extractora ya le he tenido que cambiar las dos bombillas de iluminación en menos de un año.

Llevo muchos,  muuuuchos años poniendo lavadoras, cocinando, usando el lavavajillas, … y jamás había visto nada parecido, y menos todo a la vez. Eso sí, todo es muy bonito y con mucho diseño. Gris metalizado a juego con una cocina de diseño moderno. Cómo nos íbamos a pensar, hasta que empezamos a vivir en el piso, que … En fin.

Product Managers

Es de suponer que el fabricante en cuestión tendrá (al menos) un Product Manager, y si no que se lo hagan mirar. Un Product Manager es el responsable de un producto o línea de productos, cuya misión es velar por el éxito de los mismos desde que se idean hasta su comercialización. Todo, todito, todo.

Seguro que la situación que describo en mi cocina no te es del todo extraña. Puede que no con los electrodomésticos, pero seguro que has sido víctima de productos que no funcionaban como esperabas (o como decía la publicidad), con funcionalidades limitadas o prestaciones de juzgado de guardia. Al margen de la publicidad engañosa, en lo que no voy a entrar, aquí tienes algunas claves por las que suele suceder esto.

  • Si tienes dinero, paga una gama superior.
  • A vece pasa: se agota el tiempo, la falta de decisiones, el time-to-market. Una situación que se parodia magníficamente en el siguiente vídeo del Risitas, criticando en este caso a Apple. La gracia está en los (supuestos) subtítulos en inglés (las dudas las preguntáis en Yentelman 🙂 )

  • El Product Manager jamás probó su propia medicina

Prueba tu propia medicina

Existen multitud de anécdotas. Directivos que son obligados a lavar, ellos mismos, sus camisas con los detergentes que vende su empresa. Los fundadores de WhatsApp no se desprenden de sus viejos Nokia: prefieren probar por sí mismos las características, fortalezas y debilidades de dichos terminales, que tienen una mayor penetración en países en vías de desarrollo, y en los que la penetración de los smartphone es pequeña, y seguirá siendolo, en el corto plazo.

Todo aquél que dirige un producto, o que lo vende, debería probarlo muy seriamente por sí mismo. No las pruebas formales que se hayan definido, sino usarlo de verdad. Solo así sabrá realmente los problemas que presenta: limitaciones funcionales, de usabilidad, de almacenaje, … Y sabrá cómo mejorarlo, creando líneas superiores del producto (llegado el caso). O, al menos, en el peor de los casos, sabrá qué está lanzando (en ocasiones literalmente, como arma arrojadiza) al mercado.

Me han dicho que no me preocupe

Si a Alaska le decían que no se preocupara, que la iban a soltar dentro de un mes, a mí, sospecho, me sucederá algo parecido. Pero por obsolescencia programada (en un mes vence la garantía). Aunque eso es otro tema.

Print Friendly, PDF & Email

7s comentarios

  1. Cuando yo era comercial, solía comprar primero lo que vendía. De esta forma, podía hablar de mi experiencia con el producto.

    En el caso de los electrodomésticos incorporados a un piso, dudo mucho de su calidad. Eso sí, de diseño son preciosos. Pero es mejor comprar una cocina sin electrodomésticos e ir eligiendo los más adecuado a tus necesidades.

    1. El otro día fui a comprar una licuadora. Había dos gamas, teniendo la de precios más altos el doble de potencia que la otra. Le pregunté a la dependienta si se notaba la diferencia, porque hasta la fecha teníamos en casa un modelo con la potencia menor, y los zumos salen zumos. Su respuesta fue un “¡Siiiiiii, claro!”, que trató de ser contundente pero sonó a “Ni idea, tío”.

      El problema de las grandes cadenas. En un comercio pequeño, puede que hayas probado (casi todo) de lo que vendes. Pero en una gran cadena con un montón de dependientes …

      Cada vez me gusta más el pequeño comercio, aunque puede que no sea tan competitivo en precio.

      ¡Gracias por aportar!
      8)

  2. Muy divertido este post, me ha encantado. Y gracias por la mención, de nuevo 🙂

    Hay unos cuantos puntos en los que quiero entrar:

    Primero, la rebelión de los electrodomésticos. Skynet, claramente.

    Segundo, los pisos nuevos suelen tener un diseño muy bonito, pero habitualmente no son muy funcionales, y en cuanto a los aparatos que vienen de serie, mejor no hablar. También te digo que mi horno es viejuno y sin temporizador, al igual que mi microondas (aunque sí tiene modo descongelador, chincha rabiña), y un verdadero master chef debe saber calcular los tiempos del ternasco asado sin necesidad de esas moderneces :p

    Tercero, respecto a lo que has comentado de los Nokia, recuerdo que en mi viaje a Egipto (3 meses antes de la primavera árabe, eso sí fue timing) nos llamó la atención la cantidad de coches de hace veinte, treinta o cuarenta años que se veían por ahí. Ni un solo coche de alta gama. El guía nos explicó que no era tanto por la falta de dinero del egipcio medio, sino porque estaba demostrado que ese tipo de coches aguantaban mucho mejor los destrozos que la omnipresente arena del desierto solía causar, y por eso los fabricantes directamente ofrecían esos modelos tan antiguos (hablo de cuatro latas, 2 Cvs, seats de estos del año de la polka, etc.).

    Por lo demás, muy de acuerdo con la frase: Todo aquél que dirige un producto, o que lo vende, debería probarlo muy seriamente por sí mismo. Tanto que la retuiteo tal cual, ya que el blog me deja.

    En resumen, otro gran post. ¿No te presentaste a los premios de Heraldo? Yo te votaría 😉

    ¡Un abrazo!

    1. ¡Gracias David!

      Lo de los electrodomésticos en los pisos nuevos lo acabo de descubrir. En el piso de Madrid lo compramos nosotros mismos. En el que compramos en Zaragoza, parece que ofrecieron cambiarlos por una gama superior por unos 150€ o 200€. Comparado con la millonada que vale un piso, no es nada. Nosotros compramos con la vivienda ya construida, y no tuvimos opción. La promotora no invirtió ni eso en mejorar algo la vivienda. Por cierto, que un día de estos tengo que hablar de su “maravilloso” servicio de postventa.

      Ahora que mencionas el Nokia, recuerdo que fue mi primer zapatófono, cuando me fui a vivir a Madrid. No lo partía un rayo, ni tenái tendencias suicidas, ni …

      ¡Gracias por aportar!
      8)

    1. A la vista de los comentarios, solo me consuela que no soy el único 😛

      Ya sabes … Mal de muchos, consuelo de tontos 8)

      ¡Gracias por aportar!

¡GRACIAS POR COMENTAR!