Un ejemplo de organización y eficiencia: El Milagro de los 7 Minutos

Una imagen vale más que mil palabras, y en este caso un vídeo de poco más de minuto y medio también. Un auténtico ejemplo de organización en el trabajo, de planificación escrupulosamente pensada y ejecutada. Y de un rendimiento espectacular. El vídeo, que se ha hecho viral este último mes, se titula El Milagro de los 7 Minutos (7-Minute Miracle), y muestra como en ese tiempo, el tren de alta velocidad japonés queda perfectamente limpio y ordenado.

Las claves del milagro

La velocidad del servicio es una de las claves que ofrece la compañía ferroviaria nipona. Con un retraso anual medio en sus desplazamientos de tan solo 54 segundos, ningún “detalle” (si le podemos llamar así) se puede dejar al azar.

  • Se dota al trabajo de los recursos necesarios: cada trabajador se ocupa de un vagón.
  •  Planificación de las tareas al más bajo nivel: cada fila requiere de 12 segundos para ser preparada.
  • Trabajo intensivo: durante los 7 minutos que lleva la limpieza, los trabajadores están a lo que están: no hay distracciones y el ritmo es frenético. Limpian 20 vagones por turno, es decir poco más dos horas efectivas de trabajo dedicados a esta limpieza (es de suponer que el resto del tiempo se dedicarán a otras cosas).
  • La eficiencia en tiempo no implica falta de calidad: se limpia y ordena absolutamente todo: asientos, pasillos, bandejas, … Se suben las persianillas. Los asientos se giran mediante un mecanismo (no manualmente; desconozco cómo se hace en otros sitios, pero solo diré que nos pocas veces me toca viajar en tren en sentido contrario de la marcha del mismo). Y todo eso es posible gracias a lo anterior.
  • Orgullo por el trabajo realizado: esto se entiende mejor desde la cultura nipona, pero al terminar el trabajo los trabajadores hacen una especia de reverencia (se inclinan) “como  una demostración de orgullo y diligencia” (según se indica en el vídeo).

Habría que preguntarles a los propios trabajadores, pero da para reflexionar.

¿Qué opináis?

 

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17s comentarios

  1. En los trabajos, si se dijera más a menudo “bien hecho” o “gracias por tu labor” además de organizar bien las tareas, las cosas funcionarían mucho mejor. Ojalá se aplicasen más los jefes a hacer sentir a los empleados que son útiles y menos a recortar.

    1. Tienes toda la razón del mundo, Fran. La mayoría de las veces se peca en lo más sencillo, en reconocer el trabajo de los demás. Parece que es su obligación, y que no hace falta reconocer el trabajo bien hecho.

      Un pequeño cambio de actitud con enormes beneficios.

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      8)

    1. Sí, es una duda razonable que surge. Con descansos apropiados (cada 20 minutos se limpia un tren, pero hay que saber qué hacen mientras tanto) puede no ser tan malo. Pero a ese ritmo todo el día …

      Me inclino por la primera opción …

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      8)

  2. La verdad es que esa forma de organización la veo muy japonesa jeje.
    Por aquí no me la imagino. O bien un poco de todo. Por un lado se organizan las cosas pero también hay mucho cambio de opinión.
    Se me ocurre el ejemplo de los barrenderos. Un amigo mío lo es y cuando me dijo que los planos de los recorridos que tiene cada empleado los hacen en Madrid, no me pareció muy eficiente, porque lo está haciendo gente que no conoce la ciudad. Y les ponen unos recorridos que, tela, porque muchas veces no son calles que estén juntas.
    Mucho que aprender de los señores japoneses.
    Abrazos 🙂

    1. Esa es la parte crucial de todo esto. Muchas veces se deja todo a la libertad de la gente, y otras se constriñe demasiado la misma bajo criterios de supuesto orden y mando.

      Encontrar el correcto no es sencillo.

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  3. Me parece alucinante la rapidez y eficacia, pero claro, estamos hablando de una tarea bien dimensionada y que cuenta con los recursos necesarios, en este caso si que es probable cumplir con el cometido. A un lado dejamos la satisfacción del trabajador que hasta cierto punto, de cara al usuario, no es relevante. Pero tampoco veo el modelo exportable a nuestro pais, hasta cierto punto, los trabajadores han lavado la cara a un tren que ya de por si venía bastante limpio…. a ver como se las apañaban en el Ave 😉

    1. Has dado en el clavo, Juanan. El modelo no es exportable, ni por nuestra propia idiosincrasia como trabajadores, ni por lo marrano que estaría el tren 🙂 Sé lo que me digo: viajo en AVE dos o tres veces por semana.

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    1. Efectivamente, es otra cultura y, como decía en un comentario anterior, no es 100% exportable. Cuando menos, hace reflexionar.

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  4. Hola Ángel.
    Comparto una anécdota. Hace aproximadamente 10 años viajé por Japón con unos amigos. Compramos un bono especial que nos daba acceso a casi todos los trenes de la compañía, pero no a los Shinkansen. Una operaria nos emitió billetes para un shinkansen, por lo que supusimos que la restricción no era tan estricta o tenía excepciones.
    Cuando viajábamos en el tren y pasó la revisora, tras ver nuestros billetes pidió que uno de nosotros (sólo uno) fues a hablar con ella en privado. Tras la conversación privada la amiga que fue a hablar con ella venía conteniendo la risa. Le dijo que habían cometido un error y que nos permitían seguir con nuestro trayecto con una condición, que jamás desvelásemos el error públicamente.
    Aquí estoy transgrediendo el acuerdo, aunque en realidad, la que se comprometió fue mi amiga, no yo 🙂
    Las diferencias culturales entre países son tremendas, lo que par anosotros fue una anécdota simpatica, para ellos fue un error humillante. Probablemente para los empleados que limpian los vagones es una cuestión de orgullo propio cumplir con las expectativas y dejar el vagón limpio en el menor tiempo posible.

    1. ¡Muy buena la anécdota, Pedro!

      Aquí somos más de la doctrina de Les Luthiers: “Errar es humano, y echarle la culpa al otro lo es aún más” 🙂

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  5. Hola,

    Es el resultado de estar a lo que hay que estar. No por trabajar mas horas se completa más trabajo.
    De todas formas los 7 minutos no se cumplen solo por la cultura de trabajo sino también por la cultura de cuidar los bienes públicos y no dejarlo todo lleno de papeles, colillas, etc. Ese vagón antes de ser limpiado ya prácticamente lo esta.

    1. Totalmente de acuerdo, Álvaro. Como decía en un comentario anterior, viajo con cierta asiduidad en AVE y, lo que veo en los trenes de vuelta, es aterrador. Somos unos cochinos (por ser fino). Y todo forma parte de la misma cultura: el servicio a los demás y el respeto a lo que es de todos.

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