La curiosidad jamás mató al gato (pero sí los prejuicios y las apariencias)

Decía Albert Einstein que él no tenía ningún talento especial, pero sí era profundamente curioso. Lo de que no tuviera ningún talento especial no hay quien se lo crea, pero  lo de ser una persona curiosa era evidente. En cualquier caso, quiero simplemente destacar que la curiosidad jamás mató al gato. Jamás. Al contrario, la curiosidad es una de esas habilidades (por llamarla de alguna forma) esenciales de las personas, que hace que puedan marcar diferencias con los demás.

Con todo, el mayor problema no es la falta de curiosidad sino la cerrazón y la estupidez que surgen cuando uno carece de ella. Cuando se deja llevar por las apariencias y se empecina en una idea hasta cuando las evidencias apuntan en sentido contrario.

Atentos a la siguiente historia (encontrada originariamente aquí), que no tiene desperdicio.

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Muy resumidamente (para quienes no entiendan bien el inglés), los conejos de la imagen encuentran un puzzle sin hacer junto a una caja de un puzzle con la foto de un pato. Ambos mantienen actitudes opuestas. Mientras al conejito no le parece que el puzzle sea realmente el del pato, la conejita lo da por hecho, y se mantiene en su postura pese a que el primero va avanzando en el puzzle, y se ve claramente que lo que se tiene es una imagen de Winnie the Pooh, y no un pato. Aún en el último momento, cuando solo falta una pieza por poner, se reitera en su idea (“hasta que no tengas puesta hasta la última pieza, no puedes demostrar que es un pato”).

La historia me viene a la mente mientras leo el libro Mirando los Negocios al Revés.: Cómo Crear Innovadoras Ideas de Negocios con la Estrategia del Cazador de Cebras, de Jorge Boza Olivari (libro al que dedicaré una entrada), y que empieza hablando precisamente sobre los prejuicios. El relato es sencillamente demoledor, y a todos la hemos sufrido en nuestras carnes alguna vez. Guardad este artículo, porque podéis necesitar la historia de los conejitos en alguna que otra ocasión, tirando de humor e ironía fina.

Me vais a permitir una pequeña y última maldad. Si algo hay que reprocharle a la infografía es que suelen ser más las conejitas que los conejitos los que intentan ver más allá de las apariencias. Por experiencia propia y ajena.

 

12s comentarios

  1. Está muy bien la historia, y estoy completamente de acuerdo contigo en que necesitamos ser curiosos para mejorar en todo. De hecho, mantener una mente abierta y estar dispuestos a cambiar el paradigma son imprescindibles para evolucionar como personas.

    1. Hola Javy,

      Pues imagino que depende de cómo te hagas el curioso (lo pesado que te puedas poner), del cliente y del sector.

      Ser curioso y tratar de rascar un poco más puede llevar a nuevas ventas, porque te ayuda a conocer mejor las necesidades del cliente, su día a día, … SIn preguntar no se pueden averiguar las cosas. También es cierto que puede haber un cierto rechazo del cliente a ser indagado, y hay que saber cuándo y cómo parar (porque, si no, sí te juegas la venta).

      Por otra parte, jugar con las apariencias también es una buena estrategia.Pero solo si es un juego. Si viene “de fábrica” y es fruto de la cerrazón, como la conejita de la historia …

      ¡Gracias por comentar!
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    1. Gracias!

      ¡Esa es la clave! Y por eso se debería fomentarse tanto lo uno como lo otro desde la más tierna infancia. Respuestas como “eso no lo vas a entender” matan la curiosidad y la imaginación.

      Más arriba, en otro comentario, recomendaba releer la historia de los Croods y la osita Krispy (http://elmiracielos.com/2013/11/20/el-miedo-al-cambio-el-cuento-de-la-osita-krispy/)

      ¿Algún cuento que nos puedas sugerir sobre la importancia de curiosidad y/o imaginación? 😉

      ¡Gracias por comentar!
      8)

  2. Que grande la historia de los conejitos, y la frase demoledora… “Hasta que no pongas la última pieza no podrás demostrar que no es un pato” es brutal. Genio y figura la conejita.
    En resumen, es bueno ser curioso, preguntarse cosas, ponerlas en entredicho, buscar alternativas… esto es la esencia de la vida y del crecimiento.
    Buen artículo.

    1. ¡Muchas gracias Juanan!

      Sí, la frase del final es demoledora. Hasta entonces la historia te hace sonreír porque de alguna manera todos hemos sido así de cerrados alguna vez. Pero la última viñeta casi da miedo y todo, máxime si trasladas ese radicalismo a otros aspectos de la vida: gente que no cambie un ápice su opinión aunque tenga todas las evidencias en contra. La conejita convertida en una especie de Hitler en miniatura.

      ¡Gracias por comentar!
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    1. ¡Efectivamente! Ya no es solo una cuestión de falta de curiosidad, sino también de de humildad para reconocer que uno estaba equivocado, y de soberbia para mantenerse en su posición inicial.

      ¡Muy buen punto de vista!

      ¡Gracias por comentar!
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