Proyectos Complicados

Impresionante corto de Pixar: ¿Proyectos Complicados?

Debe ser bastante humano eso de quejarnos de nuestro trabajo, del proyecto en el que trabajamos o incluso el departamento en el que desempeñamos nuestras funciones. El nuestro siempre es el peor, el más desagradable y, por supuesto, en el que más se trabaja. Debe ser que nuestros compañeros han sido tocados por alguna gracia divina que les permite vivir como marajás de la India. Los nuestros sí son proyectos complicados, duros.

 

Proyectos Complicados

 

Hay que ser tremendamente respetuoso con los demás. No solamente es muy fácil valorar el trabajo que desempeñan desde fuera (y, muchas veces, desde la mala leche). Y, aunque sea así, aunque realmente los demás no estén trabajando en proyectos complicados como el nuestro, debería hacernos recapacitar positivamente al respecto. Puede que estemos ahí porque tenemos las capacidades, los valores, la madera como para poder asumirlos. Y, si no es así, quien tiene un problema, y grave, es nuestro management.

Atentos al siguiente corto de Pixar, titulado Partly Cloudy.

 

Podemos tener envidia de los proyectos de los demás, del trabajo que desempeñan. Y, sí, objetivamente, puede que los nuestros sean más complicados. Pero los proyectos complicados salen adelante gracias a personas valiosas, que tienen las hechuras para hacer que sean un éxito. Puedes elegir entre una vida cómoda o aportar todo el valor que tienes dentro. Y sentirte orgulloso por ello.

¿Qué opináis? Estaré encantado de conocer vuestra experiencia en los comentarios. Y recordad que, si alguna frase del artículo o imagen os ha gustado, podéis compartirla de forma sencilla seleccionándola y eligiendo la red social en la que lo queráis compartir.

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14s comentarios

    1. Siempre hay algún motivo para que estemos haciendo lo que estamos haciendo. Llámalo Karma o como quieras, la conclusión es la misma. De todo se aprende y todo sirve en nuestra experiencia profesional y, sobre todo, vital.

      ¡Gracias por aportar!
      8)

  1. Yo tenía la impresión, no de estar en el peor departamento en cuanto a trabajo, pero sí en el que nos caían las culpas de todo. Lo que hacían calidad y otros no se veía tanto. Pero lo nuestro era algo más visible cara al cliente final. Ya no lo digo por lo que dijesen de nosotros los clientes, sino la propia empresa, que muchas veces viva el compañerismo y a echar el marrón al de al lado.
    Muy chulo el corto 🙂

    1. Gracias Carolina,

      Lo que comentas pasa mucho. Pero he visto tantos abusos del victimismo como del “caradurismo”. Evidentemente hay trabajos más complicados, e incluso menos agradecidos, que otros. Pero hay que tomar distancias y saber valorar objetivamente la situación.

      ¡Gracias por aportar!
      8)

  2. Cuando trabajaba para otros (me curé de eso hace unos meses), siempre recibía la misma queja de mis compañeros: los demás se tocan las narices y yo no paro de currar.

    Para que la gente dejara la queja perpetúa a la que somos tan adictos, propuse a mis superiores que todo el mundo rotará al menos durante una semana e hiciera el trabajo de otro compañero y así supiera realmente lo que los demás hacían antes de juzgar.

    ¿Adivináis lo que pasó?

    Mis jefes aceptaron mi ofrecimiento, pero mis compañeros no.

    Moraleja: todo trabajo es importante y si te parece que el tuyo es más complicado que el de los demás tienes dos opciones: sentirte orgulloso de tu valía o dedicarte a algo menos “complicado” que quizás te haga más feliz.

    ¡Un abrazo!

    1. ¡Gracias Mónica!

      Tremenda historia con un montón de moralejas. Al margen de la que he querido trasladar con este artículo, y que corroboras con tu experiencia (siempre pensamos que lo nuestro es lo peor y que los demás se tocan las narices), tu idea de proponer la rotación me parece excelente. Hay empresas que lo hacen”por sistema”, aunque lo que persiguen con ello es una mejor gestión del conocimiento (transmisión del conocimiento, buenas prácticas e ideas, tratando de fomentar, el algunos casos, la innovación). Sin embargo en tu caso parece más una especie de puñetazo en la mesa para poner las cosas en su sitio (¡hace falta valentía para ello!)

      El resultado a negarse a hacerlo dice mucho de la salud de la organización: miedo a hacer cosas nuevas para las que no sé si estoy preparado (o alguien puede hacerlo mejor que yo y “moverme el sitio”), ley del mínimo esfuerzo (y máxima monotonía), …

      Todo un ejemplazo sobre el que reflexionar.

      ¡Gracias por aportar!
      8)

  3. Ángel , me pareció acertado tu articulo y coincido como bien dicen por ahí , que cada uno tiene para su gestión el proyecto que se merece , y es ahí donde se despliega nuestro conocimiento y experiencia para gestionar con éxito o no ese proyecto.

    Gracias ,

    Saludos Cordiales
    Alejandro J.Román

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