En la vida como en el trabajo: Gestionar a los gobiernos como a proveedores

Piensa esto un segundo: ¿no crees que, desde cierto punto de vista, un Gobierno (local, regional o nacional) no deja de ser un proveedor para la ciudadanía al que dicha ciudadanía debería gestionar? Nos sucede muchas veces (me pongo el primero) que ponemos todos nuestros conocimientos, ganas y experiencia al servicio de nuestras profesiones, pero no en la vida personal, nanai de la China. Y viceversa.

Siendo más concretos, supongamos que tienes que elegir entre varios proveedores para tu proyecto. Sistemáticamente han demostrado no cumplir lo pactado, no entregando lo prometido, ni en alcance, calidad, costes ni plazos. La mayoría de las veces, entregar tarde y mal (y sólo cuando toca renovar el contrato). Incurren en sobrecostes y están continuamente pidiendo más dinero porque se están quedando sin presupuesto (recordemos, lo han dilapidado).

Pues algo muy parecido pasa con la política en España: desencanto total generalizado con la clase política, que son nuestros proveedores en la gestión del país, en general, y los servicios públicos en particular.

Claro que el primer problema viene de nosotros mismos y el proceso. Llevado a la lógica empresarial, unas elecciones son una especie de Comité de Evaluación de Ofertas, en el que los miembros del mismo analizan las diferentes propuestas recibidas, las evalúan, bareman y se decantan por una de ellas (en un proceso más o menos democrático, en función de las reglas del juego establecidas). Obviamente en un proceso electoral no se pueden baremar fríamente las propuestas, pero al menos ese comité que formamos los electores, ya que va a decidir, podría optar por leerse al menos las ofertas. Fallo nuestro.

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Dicho eso, no siempre un responsable  de proyecto tiene la posibilidad de elegir a sus proveedores, y tiene que convivir con ello durante todo el proyecto. ¿Qué procedimientos y buenas prácticas nos enseñan la gestión de proyectos? Aquí van algunas ideas.

  • Supervisar periódicamente los resultados, con tanta más frecuencia cuanto mayor sea el riesgo de incumplimiento de contrato (el programa electoral).
  • Exigir reuniones de progreso regularmente, con agenda predefinidas y contenidos claros, en base al contrato (el programa electoral).
  • Exigir métricas de progreso cuantificables y objetivas, cuya definición y cálculo no depende de la “cocina” de cada uno.
  • Si existe riesgo de incumplimiento de contrato, los contratos se pueden hacer a 4 años vista, pero renovables año a año, en función de los resultados obtenidos. Y siempre con las clausulas de rescisión claras.
  • Siempre hay soluciones menos drásticas que rescindir el contrato. Muchas veces nos reservamos el derecho de cambiar al jefe de proyecto del proveedor durante de proyecto, si este no demuestra tener las características y habilidades adecuadas para la ejecución del subcontrato.
  • Las clausulas de penalización por incumplimiento, claras y cristalinas. Puede haber responsabilidad por daños incurridos, que puede terminar no sólo con la rescisión del contrato, sino con responsabilidades penales.

Todo lo contrario del cruce de acusaciones que existe tradicionalmente entre gobierno y partidos de la oposición en los sesiones de control a los gobiernos. O la dejadez de la ciudadanía de preocuparse por la política cada cuatro años (parece que en vez de votar ejercemos nuestro derecho al cabreo).

No creo que sea tanto pedir. Es usar la lógica más pura y dura. Las buenas prácticas de subcontratación y proveedores no las trajeron unos extraterrestres desde un planeta lejano y una civilización más avanzadas que la nuestra. Al contrario, salen de la vida diaria y la lógica más aplastante.

Ejerzamos nuestros deberes como ciudadanos y seamos tan exigentes con los diferentes Gobiernos como lo seríamos con nuestros proveedores.

¿Qué otras medidas o buenas prácticas de gestión de proveedores crees que se podrían incluir en la lista anterior? ¡Gracias por aportar!

5s comentarios

  1. ¡Sensacional Angel!

    Los puntos que propones me parecen fundamentales para conseguir una democracia sana, una democracia de verdad.

¡GRACIAS POR COMENTAR!