¡Dale al topo! Una visión particular sobre la gestión

Un día tienes una idea, una visión. Te gusta, te parece divertida a la par que curiosa. Te crees ingenioso, creativo y, por qué no decirlo, hasta con un punto gracioso. Dicho esto, te vas a poner a escribir sobre ello en el blog y … ¡zas, en toda la boca! Descubres que ya hay otra gente que ha tenido la misma idea. Con variaciones, pero no eres el primero.

Me resisto, en cualquier caso, a no publicar este breve post sobre cómo me imagino la gestión de proyectos y, por extensión, la de una empresa. O de la vida misma.

Dale al topo

¿Conoces el juego de Dale al Topo? Unas cabezas de topo asoman por unos agujeros en una mesa. Armado con un mazo, tienes que golpear a los topos malos pero no darle a los buenos. En variaciones del juego, darles demasiado pronto o demasiado tarde también resta puntos.

Whack a mole!

La gestión es en cierta manera  como ¡Dale al Topo! Te van saliendo problemas, dificultades, que tienes que eliminar. A martillazos, si hace falta. Tampoco te líes a darle nada más asomar la cabeza. Asegúrate, no vayas a darle a un topo bueno. Quita puntos.  Ni demasiado tarde. Te aleja de tu objetivo.

Si supieras la secuencia en que iban a aparecer, podrías memorizarla, y con un poco de práctica problema resuelto. Pero:

  • Desgraciadamente, como las dificultades en la gestión, hay cierta aleatoriedad. Puedes tratar de buscar patrones, practicando desarrollarás un olfato especial para saber cuándo y dónde tienes que golpear, y dónde no. Es parte del juego.
  • Afortunadamente, en la gestión de proyectos, o de una empresa, las cosas no son tan aleatorias como en Dale al Topo, al menos si estás vigilante, atento, planificas y gestionas los riesgos. Pero en momentos de crisis te sientes así. Los topos van saliendo sin saber muy bien ni cómo ni cuándo. Si pierdes la tensión, la concentración, no planificas, la cosa va a peor.

¿Qué piensan los topos de todo esto? Calcula.

El punto de vista del pobre topo

Ahora viene mi aportación personal al asunto.

¿Y si tú mismo/a fueras un topo? Lo eres. En ocasiones, pero lo eres: para tus clientes, para tus proveedores, para tu jefe, para tus compañeros, para tu equipo. Incluso para tus amigos. Y a veces nos llevamos martillazos  merecidos, y otras no. Pero, claro, tu juego debe consistir en ser un topo bueno. Y que no te den martillazos.

Y así se establece un esquema de capas en las que en cada una alguien con un martillo trata de atajar los problemas, sin errar en el objetivo, mientras que él mismo forma parte del mismo juego en un nivel superior. Y esto, junto un cierto grado de aleatoriedad inherente, es parte del juego de la gestión.

Y de la vida. Porque, a veces, cuando las cosas vienen torcidas, uno se siente así.

Si te parece muy radical,  siempre te quedará aquello de poner un circo y que te crezcan los enanos. Pero, si eres un enano, no te vitamines 😉

Foto: Whack a Mole (Photo credit: KtKatrina)

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