Google contra todos: ¿quién da más?

Google es la todopoderosa empresa del tiempo que nos ha tocado vivir. Tan poderosa que hay quien, exagerando (en mi humilde opinión), habla de las eras pre-Google y post-Google. Pero Google tiene algunas debilidades. Sobre todo si la comparamos con sus naturales competidores en diferentes sectores.

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Google frente a Amazon

Google sabe lo que buscas, pero no lo que compras. Tiene información de los sitios que visitas desde la página del buscador, desde su propio navegador (Chrome) y dispositivos Android. Pero la información de ventas que puede manejar Google es realmente irrisoria si se compara con el gigante de comercio online: Amazon.

Amazon tiene un mayor volumen de información no solo sobre los productos que te interesan, sino también de lo que realmente terminas comprando. Está muy bien curiosear libros, aparatos electrónicos o cualquier cosa que venda Amazon. Pero lo que importa al negocio es en qué estás dispuesto realmente a invertir tu dinero. Y eso no tiene rival (con permiso, a fecha de hoy, de otros competidores como Alibaba).

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Gran parte del I+D que hace Amazon no va dedicada a áreas como logística y distribución (que también). Gran parte de su I+D está orientado a predecir qué puede interesar a cada usuario individual, en virtud de parámetros cómo compras anteriores, productos que ha visitado, su perfil (localización, edad, …) Incluso casi en tiempo real, anticipando el envío mediante el reparto con drones.

Y suele acertar bastante con las recomendaciones (al menos en mi caso). Eso lo consigue gracias a la disponibilidad de un gran volumen de datos y algoritmos eficientemente diseñados y probados para hacer dichas sugerencias. Amazon es uno de los grandes actores mundiales del big data, con una derivada muy interesante: su servicio de computación en la nube (Amazon Web Services) y soluciones big data en el mismo.

¿Cómo trata Google de posicionarse en este escenario? Google ha lanzado dispositivos de pago, tales como Google Wallet, que le permitiría saber al menos dónde y qué ha comprado un usuario. O, mucho mejor aún, Google podría establecerse como un banco, estrategia con la que sí tendría acceso a grandes volúmenes de información de compras relevantes. Recomiendo este artículo de El Blog Salmón al respecto.

Google frente a Facebook

Si Google no sabe lo que compras (en el sentido explicado anteriormente), tampoco conoce tus emociones. No sabe si el anuncio, vídeo o lo que sea que te muestre te va a emocionar o no. Paradójicamente (o quizá no tanto), Facebook sí lo sabe. ¿Por qué? Porque sabe quiénes son tus amigos. Sabe qué comparten ellos y puede hacerse una idea mejor sobre aquello que te puede mostrar que mueva tus emociones. Y eso por no hablar de que serás más propenso a visionar un vídeo compartido por un amigo que otro que te sugiera asépticamente Google. En mi caso particular, por citar un ejemplo, de todas las sugerencias que me ofrece YouTube tras ver un vídeo, solo una o dos (a lo sumo) me son realmente relevantes.

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El marketing moderno es el marketing de los contenidos y de las emociones. Y aquí Google falla. O al menos no está nivel de Facebook. Su red social, Google+, no es una competencia real de Facebook (a pesar de que tiene muchas cosas y  muy buenas, y de que hay quien al está enterrando en vida). No al menos en lo referente a la personalización y las emociones.

“Peor” aún, Facebook ha mejorado recientemente el visionado de los vídeos en su plataforma. Por si no te has fijado, cosas como que los vídeos se reproduzcan (aunque sin sonido) solo por aparecer en el muro, aumenta tremendamente el impacto que pueden tener los mismos. El giro estratégico de Facebook en este sentido ha sido notable. Hasta tal punto que Facebook supera a YouTube como plataforma para compartir vídeos. Y, eso, teniendo que en cuenta que la batalla del marketing digital se va a librar en el terreno del vídeo online, pone a Google en una situación de debilidad.

Conclusiones

Google es una todopoderosa empresa. Pero puede que su poder no dure para siempre. Tiene tremendas debilidades en la misma esencia de su negocio frente a otros competidores, como Amazon o Facebook. U otros actores como Spotify, Netflix, o la propia Amazon, en el terreno de los contenidos digitales.

La competencia y rivalidad histórica frente a otros gigantes como Microsoft o Apple daría mucho que hablar (quizá para otro artículo).

Veremos cómo va reaccionando el gigante ante tanto envite estratégico.

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18s comentarios

    1. ¡Mucha suerte, #Jerby!

      Efectivamente, tienen bien amueblada la cabeza. Pero al final somos nosotros, los usuarios, los que decidimos qué servicios usamos. Para algunas cosas decidimos pasar por Google, pero para otras …

  1. Hay que reconocer que a día de hoy, Google pone las normas, aunque algunas de ellas las aprovechen mejor otros. No hay más que ver el revuelo que se forma alrededor de cada cambio de algoritmo para ver que en Internet son ellos los que parecen tener la última palabra, al menos por el momento.

    1. Gracias Francisco,

      Cuando Google estornuda, el resto del planeta cogemos un gripazo. Las decisiones de Google influyen en demasiadas cosas y demasiadas personas, por lo que hasta cierto punto es normal.

      El difícil equilibrio entre aprovechar las sinergias tecnológicas, las tendencias en tecnología … y la independencia de uno mismo.

      ¡Gracias por comentar!
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    1. ¡Muy buena reflexión, Jesús! Tienes razón en tu planteamiento, aunque no todo el mundo tiene Gmail (sobre la política de privacidad, ni entro para evitarme un disgusto).

      Sea por lo que fuere, todos los artículos de estrategia que leo van en la misma línea: la debilidad de Google en este sentido. Pero, por otro lado, el increíble poder que tiene puede facilitarle el acceso a negocios como la banca … y problema resuelto.

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      8)

  2. Google toca todos los palos, no está especializado. Es un hipermercado: vende detergente y muebles: un poquito de todo.

    Los otros ejemplos son tiendas especializadas en detergentes, tiendas especializadas en muebles o incluso, grandes supermercados.

    Pueden coexistir. De hecho, se complementan.

    1. ¡Gracias #Bolboreta!

      Efectivamente parte de la propia estrategia y orígenes de Google: las búsquedas en Internet. Pero “lo que va después” (las transacciones, las emociones, …) y la especialización, quedan en un segundo plano debido precisamente al foco en las búsquedas.

      ¡Gracias por comentar!
      8)

  3. Hola Ángel,
    me has descubierto Alibaba, no lo conocía.
    Cuando dices que el marketing actual es el marketing de contenido y emociones es una verdad como el mundo entero de grande. Ahora te viene un tío pesado y te espanta. O llegas al corazón de alguna manera o estás perdido.
    Lo que comentas de que Google+ no puede hacer competencia a Facebook en cuanto a personalización y emociones, no sé, quizá es porque tiene menos seguidores. Digo esto porque veo mucho blog literario, mucha fotografía con movimiento, yo sí veo que intenta dar con las emociones, otra cosa es si lo consigue o no. ¿Qué idea tienes tú sobre esto?
    Un abrazo 🙂

    1. ¡Gracias Carolina!

      Personalmente tengo una experiencia igual de personal en Facebook que en Google. Como a la mayoría de la gente, mis contactos en Facebook son, en su mayoría, amigos de toda la vida. En Google+ a la mayoría de la gente la conozco virtualmente, y compartimos intereses comunes. Y, eso, parece que para el marketing de emociones no es suficiente. No soy un experto en ese tema, pero eso es lo que entiendo de lo que leo y percibo.

      Si te recomiendo un post o un libro, probablemente lo leerás. Si es una película, calibrarás mejor el criterio de alguna amiga tuya que el mío (no conoces mis gustos cinematográficos). Si vamos a otros productos y servicios, peor aún. No es que Google+ no permita destapar emociones: es que la relación con los contactos en Facebook es de otra naturaleza: de años y años de la vida real.

      ¡Gracias por comentar!
      8)

  4. Ninguna empresa ha durado para siempre. Ninguna civilización ha durado para siempre. Ningún imperio ha durado para siempre.
    Todas nacen, tienen un periodo de crecimiento (se alimentan de otras ideas, empresas, culturas, estados…), tienen un periodo de tiempo en el que parecen todopoderosas (pax romana) y, con el tiempo, desaparecen. Su sistema, su modo de vida, ya no es sostenible económica o socialmente, y colapsa.
    Son como seres vivos dentro de un ecosistema: evolución/extinción.

    Tienes razón: Google es poderosa, pero no es todopoderosa.

    Saludos

    1. Google puede ser víctima de su propio éxito. Cuando las cifras de crecimiento se estancan o incluso moderan, los inversores se ponen nerviosos. Y eso puede hacer perder el foco en los clientes y ponerlo en la cuenta de resultados.

      Y por ahí empieza el declive de muchas empresas: porque otras les comen el mercado haciendo mejor las cosas.

      ¡Gracias por comentar!
      8)

  5. Tengo la misma opinión que Luis Miguel Serrano. Igaul que google despierta pasiones también despierta muchos odios, por ese abuso que están haciendo de manipulación de información, etc. Eso sin nombrar el descaro con el que manejan y manipulan nuestra información, por eso, también, hay mucha gente que les va haciendo el vacío y cada vez habrá más, y con varios deslices como el impago de impuestos en muchos países porque pagan en Irlanda,y cosas parecidas creo que su final se va haciendo cada vez más cercano, o al menos su declive, aunque como dice Jerby tienen la cabeza bien amueblada.

    En Reino Unido le hicieron un boicot a Starbucks cuando se hizo público que no habían pagado impuestos allí, algo totalmente legal, aunque no muy ético. Bajaron tanto sus ventas que “donaron” bastante dinero y empezaron a pagar impuestos allí. Eso en España posiblemente no pasaría, ya que no tenemos el mismo sentido de comunidad, pero en los demás países desarrollados sí pasa.

    1. Hola Ana,

      Como le digo a Luis Miguel, poner en foco en la cuenta de resultados suele ser una mala política, porque puedes olvidarte de los usuarios (sobre todo si los tratas con prepotencia; hago lo que quiero porque soy quien soy).

      Y, sí, nos falta mucha conciencia social para reaccionar ante estos abusos. Aunque nos sobra para otros, como el fútbol o la televisión. Pero eso es otro tema 🙁

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      8)

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