Consejos para directivos: Las enseñanzas del Señor de la Lluvia

Como es domingo, no voy a haceros pensar demasiado 🙂 Hace tiempo que escuché este cuento africano que ahora comparto con vosotros. Se titula Las Enseñanzas del Señor de la Lluvia.

Salvo con la primera de las lecciones (no desafíen a los más fuertes), estoy de acuerdo en todo. Desafiar a los fuertes sí, pero éticamente y con un buen fin: fuera la arrogancia. Y, por supuesto, con estrategia, convicción y aprovechando las fortalezas propias.

El resto de lecciones del Señor de la Lluvia son indiscutibles

  • No destruyan lo que puedas necesitar en el futuro. Bien sea por ceguera estratégica, por un calentón, por una falta de previsión, muchas veces nos deshacemos de cosas y personas que nos resultan tremendamente útiles a futuro. Sí, a toro pasado todo es fácil, pero una reflexión bien hecha de vez en cuando no le hace daño a nadie.
  • No pidan a los débiles que defiendan su propiedad. Al débil, como la tortuga, le puedes someter. Pero los demás también le someterán. Delega las cosas en personas de tu máxima confianza, que las defiendan como si fuera de ellas mismas. Y eso sólo se consigue generando e inspirando confianza. La política del miedo puede funcionar en el corto plazo, pero nunca en el largo.
  • No castiguen al inocente. Sobran los comentarios.
  • Permitan que los necesitados compartan su suerte. Un par de artículos muy intersantes al respecto:
  • No sean arrogantes. Una de las mayores virtudes que se pueden tener es el lograr el punto adecuado entre humildad y arrogancia. Y, puestos a pasarse, mejor de humilde que de arrogante. La arrogancia sólo granjea enemigos y falta de miras.
  • No intenten apropiarse de todo. Alcanza aquello que puedas abarcar. Y si quieres abarcar más, tendrás que estar preparado para ello. Ni gigantes como Google son capaces de abarcar todo (pese a sus intentos, muchas veces fracasan).

¿Qué os inspira el cuento? ¿Alguna reflexión adicional?

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