Digitalización: aprendiendo de Pixar

Pixar y sus películas han sido desde hace tiempo para mí una fuente de inspiración para entender y explicar los temas sobre los que versa este blog (el listado de artículos sobre Pixar en este enlace). Las musas no se esforzaron demasiado para que empezara mi serie de colaboraciones sobre digitalización para  Heraldo de Aragón hablando precisamente sobre cómo Pixar puede explicar perfectamente las claves de la digitalización. Ya hablé sobre ello precisamente en mi artículo mensual de Tercer Milenio, en ese mismo medio, pero tocaba darle la perspectiva sobre la digitalización.

Podéis descargar en este enlace el PDF del artículo. Incluyo el artículo también aquí por conveniencia (ya que de momento no hay versión digital del suplemento), enriquecido con algunas imágenes y enlaces (pero mismo texto).


El camino de la digitalización: aprendiendo de Pixar

El camino hacia la transformación digital empieza con la tecnología como elemento disruptor.

Si tuviera que explicar a alguien qué es (y para qué es) la digitalización con una película, elegiría Toy Story. Y no sólo porque fue el primer largometraje de la historia realizado enteramente por ordenador (por lo que ya, de por sí, sería un excelente ejemplo). También, y fundamentalmente, por la fascinante historia que hay detrás de Pixar, la empresa que creó la película.

Muy brevemente, y para poner las cosas en contexto, Pixar surge del sueño de uno de sus fundadores, Ed Catmull. Siendo un niño, quedó fascinado por cómo Disney mezclaba tecnología y dibujo manual allá por los años 50. Su sueño le llevaría a investigar en grupos punteros, trabajar para George Lucas, Steve Jobs y Disney. Con un éxito de sobras conocido.

Como visión

Ed Catmull supo ver que el futuro de la animación pasaba precisamente por la computación: la tecnología como tendencia  y como herramienta para hacer las cosas más eficientes y distintas.

Y, además, se adecuaba más a sus habilidades personales. Ni la propia Disney se planteaba por entonces una película completamente hecha con ordenador.

La tecnología puede ser un elemento disruptor en sectores tradicionales, creando productos y servicios de alto valor diferencial.

Si la tecnología no existe, tendrás que crearla

Para poder cumplir con su sueño, Catmull tuvo que crear la tecnología de animación por ordenador (por entonces “en pañales”). En los años 70 creó y mejoró no solo el software de animación, sino también el hardware sobre las que se ejecutaría el mismo.

La tecnología se está democratizando: hay una oferta asequible y muy variada. Digamos que  tenemos los ladrillos y el cemento, pero hay que saber diseñar y construir la casa. Pero no siempre basta.

Si la tecnología que precisamos no existe, entonces hay que crearla. La digitalización más disruptora va siempre acompañada de I+D+i.

No es una meta, es un camino

Toy Story fue el primer largometraje hecho enteramente con ordenador, pero le precedieron varios cortos de sus autores.

Empezar poco a poco, con ambición pero probando y mejorando hasta lograr el objetivo final.

La digitalización es un camino a recorrer en el que siempre surgen nuevos retos y problemas a resolver. No podemos pretender completar ese camino en dos zancadas. El gran fracaso de muchas empresas que se han lanzado al mundo digital ha sido querer correr demasiado rápido, llevándolas a desconfiar, criticar y abandonar el proceso.

Colabora y comparte

El gran éxito de alta cocina española vino cuando grandes chefs empezaron a compartir técnicas y recetas.

Lo mismo le sucedió a los fundadores de Pixar. El éxito de sus trabajos y cortos les permitió contactos a todos los niveles, y compartir información con otros grupos de investigación y empresas.

Colaborar con otras empresas y sectores, que pueden haber abordado ya satisfactoriamente problemas como el nuestro, puede ser una buena forma de avanzar en la estrategia digital.

La resistencia al cambio

Por su propia naturaleza, la digitalización conlleva muchos cambios: en la forma de trabajar, en los productos y servicios, en las relaciones con los clientes, … Por eso choca frontalmente con los amigos del “eso siempre se ha hecho así”.

Cuenta Ed Catmull cómo estuvo años desarrollando para George Lucas un sistema que permitiera combinar con ordenador los efectos especiales y grabaciones reales. Los montadores prefirieron seguir con su proceso manual de cortar los fotogramas con cuchillas de afeitar, pese a lo avanzado de la tecnología.

La oposición al cambio es uno de los mayores enemigos ocultos de la digitalización

La tecnología no lo es todo

Pese a todo lo dicho anteriormente, la tecnología no lo es todo.

Suelo llamar pijitalización a la digitalización que hace de la tecnología un fin, y no su medio.

En Pixar lo tenían claro. Por muy buena que fuera la tecnología, una película es una historia. Y si la historia no enamora, no conmueve …

El éxito de Pixar se debe a la incorporación del gran John Lasseter, que creará los guiones de películas como Toy Story, Bichos o Cars. De igual modo, salvo para empresas de alto componente tecnológico, la visión y objetivos deben prevalecer sobre la tecnología. Y para ello hay que involucrar a todas las partes implicadas.

La digitalización es un camino lleno de oportunidades, incluso en sectores tradicionales. Pero tiene sus enemigos y detractores, incluso internos. Si no hay una visión, un objetivo, la tecnología sirve de poco o nada. Un camino en el que todas las partes deben ir de la mano.

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